Las manifestaciones de rechazo al alza de impuestos no se han dejado de producir por parte de diversos actores de la sociedad, e incluyen un exhorto del Congreso local al Senado de la República para que se haga una revisión del paquete fiscal, después de que diversos análisis advierten que lo aprobado en San Lázaro agravará la crisis de desempleo y la falta de crecimiento económico del país.
Lo que ha ocurrido en la Cámara de Diputados debería ser un motivo para que la ciudadanía adquiera una mayor conciencia de los efectos nocivos del voto no razonado en procesos electorales y, sobre todo, que no se busquen formas para exigir a los legisladores y gobernantes que cumplan sus promesas de campaña, que sus decisiones las acuerden con sus representados y no solamente se guíen por intereses de grupo.
Resulta sorprendente que apenas hace dos meses y medio los entonces candidatos del PRI y del PAN ofrecían no incrementar los impuestos, buscar alternativas para generar empleos y mejorar los ingresos de las familias, y seis o siete semanas después hacen todo lo contrario, aumentan la carga fiscal, inhiben el crecimiento económico y fomentan la pérdida de fuentes laborales, pero, además, demuestran que su único interés es tener más dinero para campañas electorales y sostener onerosos aparatos burocráticos.
Es fundamental que los ciudadanos sigamos cuestionando el paquete económico, pues en la actual coyuntura de crisis económica, de la quiebra del agro, del mayor índice de desempleo de muchos años, de una creciente ola de violencia e impunidad en todo el país, la situación en México se sostiene con alfileres, y si no se actúa a favor de los intereses del grueso de la población se llegará a una situación en que nadie podrá frenar un estallido social.