“En épocas de crisis cuando existe falta de empleo, atención médica y un futuro gris en oportunidades, surgen numerosas ofertas de fe que logran captar miles de adeptos y que encienden la polémica sobre la necesidad de los mexicanos para suplir sus carencias por cualquier tipo de culto”, considera el cineasta Juan Farré, realizador del documental Niño Fidencio. De Roma a Espinazo, que será estrenado el 23 de octubre, con sólo siete copias en el país.
Después de más de 14 años de trabajo, el también creador de Selva Lacandona, un paraíso en extinción, expuso que su reciente documental aborda la historia del famoso curandero nacido en Guanajuato y que fue llevado a la región de Espinazo, Nuevo León, donde creó un mito desde los tiempos posrevolucionarios.
“El Niño Fidencio es un personaje muy arraigado a nuestra cultura que da cuenta de los fenómenos religiosos que se han tejido en nuestra nación, desde principios del siglo XX y que hasta la fecha continúan ganando adeptos”.
Desde 1995, Farré estudia los antecedentes en torno al Niño Fidencio, cuyo nombre era José de Jesús Fidencio Síntora Constantino, quien fue regalado por su familia por ser el hijo 14 de su casa y por presentar una enfermedad que impidió su desarrollo normal.
Hace tres lustros, el cineasta entrevistó a la familia López de la Fuente, encargada de cuidar al Niño Fidencio en los años veinte. Con ese material realizó un primer documental de 16 minutos que se tituló Niño Fidencio, una sombra en el desierto.
No obstante, “con el paso de los años observé que el culto a este personaje continuaba ganando adeptos. Hoy se cuentan por miles sus seguidores en todo el país a través del culto fidencista, y en Estados Unidos ya hay más de un millón se seguidores de este rito religioso”, expuso; mientras reconoce que hoy existe incluso figuras realizadas en China con los rasgos de este personaje, además de videos y otros productos que se venden a las diversas congregaciones.
“Lo más curioso es que a diferencia de otros lugares con personajes o tradiciones mágico–religiosas como Chalma, el Niño Fidencio no ha traído prosperidad ni a la comunidad de Espinazo ni a muchos de los grupos que afirman que el espíritu de este santo–pagano habita en ellos y les permite realizar sus proezas curativas”.
En el documental el director muestra cómo la mayoría de los seguidores siguen la tradición del Niño Fidencio de no cobrar por sus consultas, además de algunas de las celebraciones que el 19 de octubre se llevan a cabo en la comunidad, a propósito de su aniversario luctuoso.
“Hay muchas anécdotas en torno a este personaje. Su fama se inició en 1924 cuando una explosión hirió a numerosos mineros en la región y el niño logró curarlos, saltando a los encabezados de los periódicos”.
El propio presidente Plutarco Elías Calles, comentó, lo visitó en 1928, hecho del que se desprenden las únicas filmaciones que sobreviven del personaje.
“Cuando realizaba el documental me informaron que las filmaciones de Fidencio se habían perdido durante el incendio de la Cineteca Nacional, afortunadamente el cineasta Nicolás Echevarría incluyó algunos minutos de ese material en una película y fue de ahí que restauramos las secuencias que aparecen en el filme”.
A nivel personal, confesó, considera que el Niño Fidencio y su leyenda responden a las circunstancias por las que atravesaba México en aquella época. “Estamos hablando de tiempos pos revolucionarios, cuando se estaba librando la guerra cristera y la gente tenía una gran necesidad de creer en milagros. Hoy es muy interesante observar cómo diferentes grupos se autodenominan fidencistas aun cuando sigan otras religiones”.
El Niño Fidencio murió en 1938 a causa de una aguda cirrosis y desde entonces su leyenda ha crecido con quienes afirman escuchar sus instrucciones para preservar el don de curar.
“Cuando preguntamos a las personas si creían en los milagros del Fidencio casi siempre responden que no es él, sino dios quien los cura utilizándolo como medio. Esto me pareció muy interesante porque estamos ante un rito que seguirá ganando adeptos por la facilidad con la que se puede asegurar tener los dotes mágicos”.
Finalmente, aseguró que “es un filme que no sigue una línea establecida, que no da conclusiones ni juzga o critica a los grupos, por el contrario, trata de mostrar la realidad de un culto que ha crecido por la necesidad de fe que continúa intacta en el imaginario de nuestro pueblo”.