A la mitad de su preparación como periodista descubrió que esta carrera no era su vocación y, por ello, al concluir sus estudios, decidió mantenerse en el campo de la comunicación como promotor cultural, pues en esta actividad “me siento como pez en el agua”.
Erick Salomón Ánimas es originario de Papantla, Veracruz, pero sus estudios profesionales los cursó en la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Como no se acostumbró a la vida que se lleva en el Distrito Federal, aterrizó en Tlaxcala hace nueve años para iniciar su actividad laboral.
Hoy en día Erick trabaja como jefe de comunicación educativa en el Museo de Arte de Tlaxcala (MAT), luego “de entrar por la puerta trasera al periodismo”, pues descubrió que tiene una mente dispersa y “los periodistas necesitan estar muy concentrados, me di cuenta que no tenía la vocación aunque sí la formación”.
Llegó a Tlaxcala para trabajar en el diario Síntesis del año 2000 al 2001, “pero antes trabajé en editoriales de novela gráfica, ahora me dedico a escribir y a ilustrar algunas novelas gráficas. Tengo un grupo de artistas que se llama La Villa Producción donde realizamos talleres para niños, conferencias y novela gráfica para el medio digital”.
Erick explica que confirmó que el periodismo no era su vocación cuando entró a trabajar al diario Síntesis editando textos, “pero lamentablemente cuando iba al campo (a reportear) me daba cuenta que se me pasaban 20 mil detalles, que de repente no tenía una memoria para recordar quiénes eran las personas que habían estado en los eventos políticos, de repente había alguien que no sabía ni quién era y tuve que ser sincero conmigo mismo”.
Sin embargo, no se dio por vencido en el medio de la comunicación y se fomró como promotor cultural con la idea de promover la novela gráfica, que es una disciplina artística y ahí se da cuenta de todo el bagaje que hay en este campo.
“Siempre fui una persona que estuvo muy cerca de la cultura de una u otra forma, en casa siempre había libros y se habló de arte entre la familia, digamos que me siento como pez en el agua en este campo. Si hubiera sabido en la época que me tocó decidir qué iba a estudiar y que existía o iba a existir una carrera de promoción cultural, seguro que la hubiera escogido”.
Sus inicios en el ámbito cultural fue como coordinador del Programa de Salas de Lectura en el Instituto Tlaxcalteca de Cultura y ahora tiene casi dos años como jefe de comunicación educativa del MAT.
–¿En qué consiste tu trabajo?–, se le pregunta.
–Prácticamente es el trabajo más divertido del museo, se trata de acercar a la gente a la exposición, pero no se trata de acarrear personas porque eso es fácil, ya que le puedes decir a los directores de las escuela que traigan a los niños y que se les suba un punto, apuesto que con esa política los niños llegarían a mares, pero de lo que se trata es crear un puente entre la obra que se exhibe y el público, para formarlo y para que la gente aprenda a admirar el arte y a conocerse a través del mismo.
Mi labor es explotar el bagaje de la imagen visual y procesarlo por medio de la narrativa, la deducción y la lógica de lo cualitativo; el niño, el adolescente, el adulto o la persona de la tercera edad que se enfrente a una obra debe reflexionar.
–¿Qué herramientas utilizas para motivar a la gente a adentrarse en el campo de las artes?
–A través de un modelo de Harvard, que es un proyecto que se llama Abriendo Puertas, hago preguntas claves para que el asistente las responda.
“Se busca generar interés entre la gente para que cuando se les comente de algún artista, las personas tengan un antecedente que puedan enlazarlo con otras cosas que les interesa. Hay que explotar en los ciudadanos todo el bagaje cultural que tienen en su interior y asociarlo con la imagen y la obra que se exhibe en los museos, con el propósito de que vayan sabiendo que los espacios museísticos es una infinidad de cosas donde se puede realizar varias actividades y no sólo tomar el arte como algo muy sectario”.
Erick refiere que el arte es para todos y hay que promoverlo entre el público a efecto de que conozcan que al interior de los museos pasan cosas muy interesantes y de esta manera cuando encuentren un espacio de este tipo sepan que es una posibilidad de ocio sano, de ir a aprender, a recrearse y a alimentar el espíritu de la estética.
–¿Qué tan complicado es comunicar cultura a un pueblo que no tiene esa formación?
–Si no tienes las herramientas adecuadas es difícil, debo confesar que si hace dos años me dicen que debo transmitir las artes a una comunidad marginada, no hubiera sabido por dónde.
No obstante, reitera que el programa de Harvard está diseñado a partir de lo que le interesa a un individuo, pues en una comunidad marginada lo que menos le interesa a la población son las artes, ya que le preocupa más comer, “pero afortunadamente la cultura está en todas partes y este concepto de los museos (el modelo de Harvard) es algo nuevo, empezó para enseñar colecciones de viajeros, después se convirtió en un lugar de aprendizaje y luego en un centro museístico para transmitir la cultura.
El promover el arte a partir de lo que le gusta a la gente ha dado buenos frutos en el MAT, ya que no se invita a la gente para que de inicio vean obras de Picaso, primero debe conocer el museo, descubrir cuál es la percepción que tiene de la cultura y el arte, y a partir de ahí se convierte en una retroalimentación, explica.
“Hay que transmitir que en el arte no existe lo feo o lo bonito, existe lo que me gusta o lo que no me gusta”.
–¿Qué es más difícil, ejercer el periodismo o transmitir el arte a la población?
–El periodismo se me hace más difícil porque tengo una mente muy dispersa, eso me quita objetividad, pero, a la vez, eso me da mucha creatividad para la comunicación educativa responde Erick.