Warning: include(../../23/jornada/header-nota.php) [function.include]: failed to open stream: No such file or directory in /home/admin/domains/lajornadadeoriente.com.mx/public_html/2009/09/25/puebla/jose10.php on line 68

Warning: include() [function.include]: Failed opening '../../23/jornada/header-nota.php' for inclusion (include_path='.:/usr/local/lib/php') in /home/admin/domains/lajornadadeoriente.com.mx/public_html/2009/09/25/puebla/jose10.php on line 68

Warning: include(../fecha.php) [function.include]: failed to open stream: No such file or directory in /home/admin/domains/lajornadadeoriente.com.mx/public_html/2009/09/25/puebla/jose10.php on line 74

Warning: include() [function.include]: Failed opening '../fecha.php' for inclusion (include_path='.:/usr/local/lib/php') in /home/admin/domains/lajornadadeoriente.com.mx/public_html/2009/09/25/puebla/jose10.php on line 74
       
 
Viernes, 25 de septiembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 EPIDEMIO–LÓGICA 

Cariátides

 

 
JOSÉ GABRIEL ÁVILA RIVERA

Las cariátides son un elemento estético arquitectónico de origen griego. Por lo general con representaciones femeninas, gradualmente fueron adoptando diversas figuras humanas. Lo interesante es que, si bien originalmente se utilizaron a modo de columnas o soportes, las necesidades estructurales condicionaron que a la larga se constituyeran como elementos meramente decorativos. Esculturas de musculosos atlantes con los brazos dirigidos hacia arriba y las manos extendidas en los techos brindan un carácter visual que invita a la imaginación con una estimulante sensación de placer que no se puede describir con palabras. Hace tiempo que no visito el hermoso Palacio Municipal de la ciudad de Puebla, pero recientemente, en una caminata por el centro y pasar por ahí, mientras percibí cómo han ido retirando los adoquines de las calles, recordé que la escalera que conduce a la planta alta del edificio, tiene sus respectivas esculturas que aparentan sostener la techumbre. Ignoro si los artistas que esculpieron esos cuerpos plantearon la ironía de albergar, en un palacio de gobierno a individuos inútiles que representarían meras figuras decorativas; pero si ese hubiese sido un objetivo “subliminal”, las aborrecibles conductas del gobierno mexicano, ya no son en la actualidad algo meramente ornamental. Se rumora que el cambio de adoquines por concreto firme, obedece al temor de que en una trifulca social, estos elementos del piso puedan llegar a ser verdaderas armas que como en la prehistoria, se tomen como piedras para la defensa personal. Hace algunos meses había temor.

Posteriormente el miedo se transformó en inconformismo pero a estas alturas ya hay odio. La animadversión por la clase política entre la gente humilde va adquiriendo tintes extremadamente peligrosos y la probabilidad de que los dirigentes de movimientos sociales que buscan la lucha pacífica pierdan el control de las masas, crea un ambiente de tensión que se incrementa día con día. Esto se hace más claro cuando, ante una serie de cuestionamientos lanzados al nuevo procurador general de justicia de la nación, no haya tenido los elementos para responder puntualmente a las mismas preguntas que nos hacemos cotidianamente los mexicanos. Pero volteamos la cara y percibimos a un secretario de salud que no sabe qué hacer ante la influenza; una dirigente de maestros que es incapaz de leer de corrido un discurso, siendo corregida ferozmente por niños menores de 10 años; un secretario de hacienda que exige austeridad con un físico de impresionante aspecto que claramente demuestra excesos nutricionales que nada tienen de frugal. Y así nos podríamos seguir describiendo con espanto cómo se conforma el grupo de individuos que desquician al país. Ya no es la cara de angustia de una madre por carecer de los elementos básicos para alimentar a sus hijos. Tampoco el rostro de desesperación de un padre ante la incapacidad de resolver un problema de salud de un vástago. Mucho menos este toque de queda virtual en el que nos encontramos sujetos para no salir a la calle de noche por el temor a ser víctimas de un delito. Hoy es la violencia más atroz cuando, al expresar consignas al gobierno, un individuo con un arma se atreve a disparar, matando y haciendo nacer a héroes desconocidos que en poco tiempo la sociedad olvidará. Resulta verdaderamente exasperante y desesperante percibir la sordera, la ceguera, la insensibilidad, la falta de olfato y la carencia de gusto por parte del gobierno ante la grave situación actual. Ya no son esas cariátides de adorno que simulan sostener algo. Lejos de eso, representan un peso que a todas luces condicionarán el derrumbe del edificio social, que en México, ya carece de columnas que lo puedan sostener más.

Si desea más información sobre esta columna puede escribir al correo electrónico 

jgar.med@gmail.com 

 
 
Copyright 1999-2009 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV