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Viernes, 11 de septiembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Estado
 
 

Alfonso Ruiz iniciará actividades en el Colegio de Semiología en línea; cumplió 24 años de académico

 

Al regresar a México trabajó como investigador en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y fue miembro del Sistema Nacional de Investigadores durante seis años / Ana Paula Ortegi
CARLOS PELÁEZ GOYCOCHEA

Una vez que se graduó como abogado en la UNAM en 1973, Alfonso Ruiz Soto (AR) estudió creación y crítica literaria con José Donoso, en Barcelona, durante 3 años. Luego, en el Reino Unido, obtuvo un doctorado en Literatura en la Universidad de Oxford y otro segundo doctorado en Semiología en la Universidad de Nottingham, Inglaterra.

Al regresar a México trabajó como investigador en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y fue miembro del Sistema Nacional de Investigadores durante seis años.

Desde hace 24 años imparte cursos y conferencias acerca de diferentes temas vinculados al desarrollo integral de las personas. Cada año crece el número de personas que asisten a sus actos y talleres.

Consideran que obtienen conceptos profundos y útiles, y de paso, dicen, disfrutan su estilo ameno, dinámico y el lenguaje variado y cotidiano en sus exposiciones.

Ruiz concedió esta entrevista a La Jornada de Oriente (JO), previamente al curso “El Conocimiento de sí mismo”, que impartirá en el Complejo Cultural Universitario de Puebla el 12 y 13 de septiembre.

JO –¿Qué importancia tiene el conocimiento de uno mismo, en la vida cotidiana?

AR –La intensidad de una vida, la plenitud de una vida, depende de lo que signifique. En realidad las personas no vivimos los hechos, lo que vivimos es lo que los hechos significan en cada uno de nosotros. Sólo el conocimiento de nuestro propio ser va a permitirnos un manejo adecuado de los cinco potenciales que nos conforman y relacionan con la vida cotidiana.

JO –¿Cuáles son esos potenciales?

AR –Son el potencial racional, el emocional, el motriz, el instintivo y el sexual. A través de un conocimiento adecuado de estos potenciales podemos tener una percepción más adecuada de nosotros mismos, y sólo así vamos a poder conducir nuestras emociones, pensamientos y acciones, de tal manera que podamos generar la paz interna.

Si queremos transformar el mundo, primero tenemos que transformarnos a nosotros mismos. El mundo va a transformarse cuando logremos desarrollar el nivel de conciencia de las personas, y esto sólo puede lograrse a través de la educación; la educación es el motor de la transformación de la humanidad, pero la educación actual genera una serie de informaciones dispersas, inconexas, que nos enseña cosas del mundo, pero que no me dice quién soy, no me enseña a descubrirme, no me enseña, sobre todo a conducirme para lograr el máximo de mi realización personal.

JO –¿Desarrollo de conciencia para solucionar los problemas del mundo?

AR –La problemática fundamental del mundo no es económica, ni social, ni política, ni religiosa, ni sexual, ni ecológica. El verdadero problema del mundo radica en el bajísimo nivel de conciencia de los habitantes del mundo que hemos creado todos los problemas económicos, sociales, políticos, religiosos, sexuales o ecológicos. Si queremos salir adelante tendremos que implementar un sistema educativo orientado al desarrollo de la conciencia, que nos permita elevar la condición humana, es decir, el escenario interno de cada persona, de cada integrante de la especie humana.

Esto traerá como resultado la configuración de una masa crítica que permita una evolución más sana, propicia, libre y creativa de la sociedad. Una sociedad integrada por personas capaces de generar un proyecto de vida que les permita la más completa realización de su potencial humano.

Porque donde no hay desarrollo de conciencia resulta imposible la transformación social hacia el bien común. Si no trascendemos el egoísmo individual, jamás lograremos la generosidad social: la abundancia de vida que toda comunidad debería ofrecer a todos y a cada uno de sus miembros, con el más absoluto respeto a su realización personal.

JO –¿Cuál es el objetivo central de tu propuesta?

AR –Un proyecto orientado a generar una de las más fundamentales aspiraciones de la vida en común, la tolerancia, es decir: la convivencia armónica de las diferencias. Sólo así lograremos erradicar la raíz de la violencia en nuestro mundo. Pero esto entraña la implementación de la conciencia crítica y autocrítica: educación y más educación de una manera paralela y permanente.

JO –¿Esa importancia tiene la tolerancia?

AR –Así es. La semiología de la vida cotidiana es un sistema que carece de dogmatismos, fanatismos y proselitismos; es un sistema académico abierto. Es un sistema que propone la tolerancia como un punto central de la convivencia pacífica entre los seres humanos. Las personas intolerantes son personas altamente condicionadas por estímulos y por su proceso educativo y sociocultural. Son personas que perciben el mundo a través de estereotipos y prejuicios, las dos grandes fuentes de generación de la intolerancia. Necesitamos la empatía, ponerme en el lugar del otro, en su situación, su trayectoria, sus necesidades, su perspectiva. Necesitamos cultivar la tolerancia.

JO –¿Cómo concibes tú la tolerancia?

AR –La tolerancia es la convivencia armónica de las diferencias. No es soportar. Es apreciar, valorar, enriquecerme con la diferencia. Lo diferente enriquece mi mundo. Esto es muy fácil de comprender: tú imagínate un jardín de una sola flor, repetida millones de veces, ¿qué riqueza tendría? La naturaleza nos da la máxima lección de diversidad y de convivencia armónica de las diferencias.

JO –Para captar y aprender de lo diferente, tú hablas de un “Yo Observante”.

AR –Esa noción es el eje de todo el sistema, todo el sistema gira en torno al desarrollo de la conciencia, pero la conciencia entendida a partir de una cualidad central: la conciencia autoreflexiva. Es decir, la conciencia que no sólo percibe la realidad, sino que se percibe a sí misma, simultáneamente.

La capacidad autoreflexiva es lo que distingue la conciencia humana de la conciencia animal. No vamos a encontrar a un león que se comió un flamingo y que piense “¡Qué barbaridad, soy un león hijo de su pelona madre porque me comí a ese flamingo!” Ellos viven el instinto de supervivencia y ya. Pero yo tengo la capacidad de percibirme a mí, en mi realidad, y a eso lo denominamos el Yo Observante, que es la capacidad de percibirme sin juzgarme. Por eso se denomina el Yo Observante, no es el yo juzgante.

A partir de la observación descubro, describo y actúo; es el método científico, observar, descubrir y describir. La ciencia no inventa; parte de la observación, por eso ha acumulado el conocimiento más sólido del que disponemos. La ciencia no emite juicios.

En el momento en que estás juzgándote, el que está percibiendo es lo que llamamos el imaginario personal. El imaginario es lo que creo ser, pero no soy; es el resultado de una serie de huellas y condicionamientos. Lo único que puede desarticular el imaginario es el Yo Observante, porque va a emitirnos un genuino contacto con nuestro verdadero ser y con nuestro principio de realidad. El principio de realidad dice: “Si comprendes, las cosas son como son, y si no comprendes, las cosas son como son”.

JO –¿A quién va dirigida esta propuesta?

AR –Independientemente de que una persona estudie para químico o bióloga, o que sea ama de casa, independientemente de su formación o su actividad, siempre requiere del conocimiento de sí mismo, que va a permitirle a lo largo de un sistema paralelo de educación permanente, el desarrollo pleno de su potencial. Y tiene que ser permanente, porque en el momento en que una persona deja de prepararse no se mantiene en ese nivel, sino que comienza a involucionar, va hacia atrás. La educación, o es permanente o no es educación. Todos los días se aprende. Por eso manejo otro aforismo, que dice, “debemos percibir el mundo cada vez por primera vez”. Queremos conciencias despiertas, que estén en un perpetuo ciclo de evolución y de desarrollo de conciencia.

JO –¿Desde qué edad?

AR –Si pudiésemos dar semiología de la vida cotidiana al interior de la instrucción primaria y secundaria y bachillerato, para que los niños se conocieran a sí mismos, se descubrieran; yo garantizo que un niño saldría de secundaria conociendo su vocación, algunos desde la primaria, y los más lentos en la prepa. La inmensa mayoría de las personas en ejercicio pleno de su vocación tarde o temprano logra un éxito, una abundancia y un reconocimiento increíble. Por el contrario, quien no se conoce no sabe quién es, ni qué quiere ni a dónde va; su vida es dispersa, contradictoria; es un ser frustrado, insatisfecho y tiene una o varias conductas compulsivas: sexo, poder, dinero, fama, sensaciones. Su vida se pierde en la mecanicidad y esta frustrado, endeudado, enfermo, muerto en vida.

JO –¿Puede hacerse algo en estas circunstancias específicas para mejorar la educación?

AR –Sí, por supuesto. Concretamente generar capacitación para padres de familia y maestros. Necesitamos transformar a los padres y a los maestros para llegar a los niños.

Para eso, el 9 del 09 de 2009, fecha en que cumplí 24 años de actividad académica, impartiendo cursos, diplomados, talleres y conferencias orientados al desarrollo de conciencia, anunciamos que en breve iniciará sus actividades el Colegio de Semiología en Línea que pretende resarcir una carencia fundamental de los sistemas educativos tradicionales a nivel mundial: la persona.

En los sistemas educativos tradicionales se estudia prácticamente de todo: geografía, química, matemáticas, física, literatura, música, fisiología, gramática, ética, historia, psicología, arte, biología y muchas otras materias más. Pero no se estudia a la persona de una manera sistemática.

El supremo objetivo en el Colegio de Semiología es la realización personal. Una realización que se inicia con el conocimiento de sí mismo y culmina con la elaboración de un proyecto de vida. En consecuencia, la idea central es que los participantes logren el más completo conocimiento de su ser y elaboren su proyecto de vida, con base tanto en ese conocimiento, como en las características específicas de su Principio de Realidad. Algo totalmente personalizado.

Es un colegio en línea, por internet, donde podremos vincularnos con toda la República; además, está el Instituto de Semiología, a partir del cual doy cursos, diplomados, talleres, conferencias y al que puede accederse a través de www.semiología.net.

 
 
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