Con 49 años de trayectoria y como una forma de mostrar a las nuevas generaciones la evolución de una obra artística, el poblano Fausto Leigh Salazar Arellano compartirá parte de su producción pictórica en el Espacio Catorce de la UAP a partir de hoy, 11 de septiembre.
Retrospectiva: 49 años de artista–pintor será una muestra heterogénea del trabajo de Salazar Arellano quien, como él mismo indica, nunca se ha atado a un tema o técnica. “La preocupación del artista, sobre todo actualmente, es que sea diferenciado del resto para lograr reconocimiento y por ello sigue líneas o estilos definidos a lo largo de su obra. Sin embargo, yo he muy versátil; no me importan los ‘ismos’ o las escuelas”.
Tal vez uno de los pocos elementos recurrentes en su obra es la figura del Quijote de Cervantes, presente en siete piezas de esta exhibición. No obstante, “el símbolo del idealista, del soñador, del desadaptado” creado por Cervantes aparece en la obra del artista–pintor poblano en diversos contextos y bajo distintos rostros. En este sentido, destaca particularmente una escena nacida de un sueño donde el Caballero de la Triste Figura está a punto de caer de lo alto de un rascacielos en alguna ciudad moderna que bien podría ser el DF o Nueva York.
Dejando la literatura de lado, las piezas de la exposición muestran en su mayoría retratos acumulados a lo largo de estas casi cinco décadas de labor artística. Ya sea a través de la técnica del claroscuro o siguiendo la escuela del impresionismo, los rostros prestados de la realidad acompañan a Salazar Arellano desde 1960, año en que pintó a su amigo Felipe, primer trabajo que considera de carácter profesional.
Desde esa época hasta su serie de árboles de 2006, el hijo y alumno del muralista poblano Faustino Salazar García y discípulo del artista estadounidense Howard Leigh, el artista–pintor ha trabajado con honestidad y ha sido guiado por una pasión hacia el arte que en ocasiones olvida detalles mundanos como el dinero.
En agosto de 1981, en la celebración de los 200 años de la fundación de Los Ángeles, California, Salazar Arellano y el caricaturista peruano Víctor Paredes dedicaron 48 horas a pintar a todo el que lo deseara, de forma gratuita. “La idea del proyecto era pintar la mayor cantidad de retratos posibles y quedarnos con todos ellos”.