La necesidad de actualización a la que estamos sometidos los médicos cada día es más ineludible. Esto nos obliga a buscar información novedosa que se publica principalmente en revistas de divulgación científica que adolecen de una gran cantidad de defectos. Viene a ser el equivalente de un mal necesario, tal vez porque pertenezco a ésa generación que ama en una forma recalcitrante los libros.
Durante la semana, en la revisión cotidiana de búsqueda bibliográfica que se publica a nivel mundial, me encontré con un artículo que de buena gana hubiese evitado pero que me generó una especie de inquietud por lo llamativo del título: “La relación entre enfermedad psiquiátrica y enfermedad en la piel. Un análisis longitudinal de mujeres australianas jóvenes”1.
Lo primero que me llamó la atención fue que el mencionado estudio se basó en mujeres. Por todos es conocido que, es el sexo femenino que más presiones tiene en todos los órdenes sociales. Por pura coincidencia, recordé las innumerables notas periodísticas de rechazo a quien se ha propuesto como procurador General de Justicia, quien en su momento fue exhibido como un mal funcionario público del Estado de Chihuahua, cuando propuso como medida de control para evitar los homicidios de mujeres, usar “spray lacrimógeno” y asistir a cursos de karate, además de que otros funcionarios de la dependencia a su cargo declararon que la responsabilidad de los asesinatos era de las propias mujeres “por usar minifalda”. Estas expresiones le valieron una amonestación por la Comisión Nacional de Derechos Humanos que calificó a dichas declaraciones discriminatorias como –violaciones a la integridad emocional y mental de los familiares de las víctimas y de la sociedad.
Al continuar analizando el título del artículo percibí que se trataba de un estudio longitudinal, que en el lenguaje de la investigación se refiere al seguimiento de un grupo de individuos, para valorar en el tiempo, qué es lo que van presentando. La información que se genera a medida que el estudio se desarrolla, es el equivalente a una película donde se percibe de manera interesante, una parte de la madeja indescifrable de la enfermedad. Entonces percibí una semejanza particular con el relevo político de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) que se ha distinguido por una paradoja inexplicable: la ruina de los campesinos en México y la bonanza de las exportadoras de productos agrícolas. Bajo una continuidad similar a las malas películas gringas experimentales (que muestran lentitud, falta de acción, parsimonia desesperante y una peligrosa sobredosis de anestésico general) en nuestro país, se genera un beneficio demencial y carente de un sentido común para un pequeño grupo que, al negociar los productos básicos alimenticios, ya se encuentran armando la dominación del pueblo por medio del hambre.
Finalmente, la investigación australiana habla de enfermedad psiquiátrica y piel. ¿No constituye un rasgo de verdadera esquizofrenia el hecho de que nuestro país sea un importante productor de petróleo y tengamos qué importar gasolina? Pemex es la industria mundial más incongruente que existe. Pero si bien, desde siempre se ha sabido que la tensión emocional representa un factor de riesgo (a veces determinante) en los padecimientos cutáneos ¿no será irrelevante hacer una investigación que al ser longitudinal sea exorbitantemente cara para que se finalice con una predicción que claramente se sabía de antemano? Y recuerdo la desesperación y falta de credibilidad cuando bajo un claro fraude electoral, se nos impuso como gobernante a un individuo carente de todo sentido social. Pero una cosa es imaginar las consecuencias de un siniestro y otra es vivir de lleno el desastre y la catástrofe.
Las irracionales medidas que proponen desaparecer secretarías y exprimir más a la gente con inflación y más impuestos, seguro van a generar innumerables enfermedades de la piel. Por lo pronto, desde principios de mes, sorprendido por los más de 14 mil ejecutados, políticos asesinados, ultrajes económicos “de cuello blanco” y altísimo descontento social, yo... pues ya me estoy rascando.
1. Magin P, Sibbrit D, Mailey K. The Relationship Between Psychiatric Illnesses and Skin Disease A Longitudinal Analysis of Young Australian Women Arch Dermatol. 2009;145(8):896–902.