En el lenguaje popular se dice que en política hasta la reversa es cambio. El diccionario de la Real Academia define cambio: como acción y efecto de cambiar y, cambiar; dirigirse recíprocamente gestos, ideas, miradas, sonrisas, etc.; dejar una cosa o situación para tomar otra; convertir o mudar algo en otra cosa, frecuentemente su contraria, dar o tomar algo por otra cosa que se considera del mismo o análogo valor.
El primer gesto del cambio se produce en el mensaje con el que se informa a la estructura gubernamental de lo realizado en el tercer año de gobierno, haciendo el comparativo con la primera mitad del sexenio de la administración federal.
Las ideas dejan ver una pequeña rendija de autocrítica en el reconocimiento de que la estrategia no ha funcionado y se tienen que realizar reformas.
Las miradas se dejan ver entre el presidente y la ciudadanía a través de un programa televisivo en horario estelar dominical por el Canal de las Estrellas en la que un grupo seleccionado tiene la oportunidad de preguntar al presidente.
Dejan de participar en la primera línea de la administración pública tres personas que se sumaron en el proyecto, trabajaron en la campaña y accedieron al poder junto con la presidencia, pero que deben mudar hacia otras tareas menores.
Se suprimen tres secretarías de Estado: Reforma Agraria, Función Pública y Turismo, porque hay que hacer más eficiente los recursos que llegaron con la bonanza petrolera, pero se tomaron para otra cosa.
Lo que no cambia es considerar que los cambios no se han producido por la culpa de los otros, sin reconocer que acceder al poder condujo a la necesaria negociación con esos que son un lastre para el cambio.