En los festejos de la 59 feria de Cholula, la Comuna a su cargo hizo un reconocimiento a una actriz y cabaretera muy popular en México, Carmen Salinas. En una ocasión tuve la oportunidad de verla interactuar con un dramaturgo culto como fue Héctor Azar y quedé sorprendida por su capacidad e ingeniosidad para el albur y la critica política (gestada y madurada en la tradición de los espectáculos de carpas). No entiendo, sin embargo, por qué una Comuna, representante de los valores y derechos cívicos de los cholultecas, debe rendir homenaje a una actriz por sus 55 años de carrera artística. Podrían rendirle (merecidamente) homenaje las televisoras, los dueños de teatros, los promotores de carpas y cabarets, cinéfilos incluso pero una Comuna que representa a una ciudad como Cholula cuya presencia en la historia mesoamericana es resaltada en todos los libros e investigaciones sobre México y Mesoamerica, repito todos (salvo los actuales libros de la SEP que decidieron omitir la historia mesoamericana de los libros de texto gratuitos de la primaria), ese reconocimiento cívico a una actriz sobre la base de su popularidad mediática no parece justificado. No hay fiesta que se celebre sin la presencia de imágenes explicó Serge Gruzinski (La Guerra de las Imágenes, FCE); pero lo que esta en juego es la textura social, cultural y afectiva que se construye en torno a esa imagen. De la ilustración a Televisa, como explicaba este autor, el camino esta empedrado por el analfabetismo, los compadrazgos, el fracaso del liberalismo y el consumismo desenfrenado de una modernidad mexicana (social y política) que mediante “el desvío de la tradición” llega a la utilización mercantil y politiquera de las tradiciones de los pueblos. Adheridos los pueblos a proyectos y ficciones inauténticas cuyas imágenes mediáticas reflejan la confusión, descontextualización y reaprovechamiento de un pasado mal conocido por sus gobernantes –también decía Gruzinski– los mexicanos, en este caso los cholultecas, se rinden a la in–autenticidad histórica y a la manipulación ideológica de... cualquiera.
Pero yo quisiera, ahora, anteponer una queja pública que es más de fondo. A doña Carmen Salinas, usted, edil de San Pedro Cholula, le entregó una réplica fotográfica de un mural, encomendado por otro gobernante de Cholula, a un pintor que rindió una historia falsa sobre la supuesta intervención de Xelhua en la construcción de la gran pirámide de Cholollan (tlachihualtepetl o cerro hecho a mano).
Primero le preciso y resumo la información arqueológica y cronológica de la gran pirámide: entre 200 a 100 a.C esta fechada la primera estructura. Se han precisado arqueológicamente migraciones y aportaciones culturales desde el Golfo de México, del sur y sureste mesoamericano y para el horizonte clásico (200–800 d.C) gravita sobre la ciudad y la gran pirámide la influencia teotihuacana. El nombre de Xelhua lo obtuvieron de la historia tolteca chichimeca (documento pictográfico rescatado en Quauhtinchan, Puebla, elaborado entre 1547 y 1565, muy probablemente como reclamo de derechos, linderos y tierras de los pobladores de esa ciudad ante el poder colonial español). Xelhua es uno de los gobernantes de las siete tribus chichimecas que emigran de Tula según la HTC. Existen menciones confusas de él también en el Códice Ríos (colonial) y el Códice Vaticano A (colonial). Xelhua –el capitán Xelua, dice el Códice Ríos– como lo demostró Paul Kirchhoff ¡en publicaciones de 1940! (me disculpa si usted si le remito a mis propias citas de estos datos pero lo hago nada más porque son más accesibles por internet en www.elementos.buap.mx; toda la bibliografía la hemos puesto a disposición de los cholultecas en la biblioteca gratuita que abrimos en La Casona de las Mujeres en la 10 Poniente 106 en San Pedro Cholula), es un gobernante nonoalca–chichimeca que no se dirige a Cholula, sino a Tehuacán, Teotitlán y Cozcatlán (la ruta de esta migración se ha podido precisar: Tula, Cuernavaca, Tepoztlán, Amecameca, Quauhtinchan, Huaquechula, Tehuacán, por la mixteca chocho–popoloca hasta la región mazateca de Teotitlán). Hay que recordar que las migraciones desde Tula de diversos pueblos abarcan todo el periodo de expansión y declive de Tula (entre 950 d.C y 1150 d.C.), y esas migraciones siguen rutas geográficas y en tiempo distintas; además son emigraciones que van en conquista de territorios ya ocupados por otros pueblos. Se inician del noroeste hacia Amecameca, donde se dispersan en distintas rutas; algunas van hacia el valle poblano–tlaxcalteca y otras al valle de México (la más detallada explicación de esta herencia tolteca se puede consultar en N. Davies, Los Antiguos Reinos de México. FCE.2004 y The Toltec Heritage, Oklahoma Press, 1980). Únicamente el Códice Vaticano A ubica a Xelhua en Cholula con el absurdo dato que él fue el constructor de la pirámide ¡en el año 1194!. El año cuando se inicia la migración nonoalca, entre cuyos líderes se nombra a Xelhua, desde Tula, corresponde a 1 tecpal correspondiente a 1116 en el calendario juliano. Los nonoalcas–chichimecas fueron los primeros que abandonan Tula y se dirigen al valle poblano–tlaxcalteca mucho antes que los tolteca–chichimeca emigraran a Cholula (fechas probables para Kirchhoff son 1168 y Davies 1122). Lo único seguro es que Xelhua nunca arribó a Cholula y debió también morir en el camino de la consolidación del amplio territorio nonoalca conquistado porque esa saga duró muchos años (hay dos siglos entre la caída de Tula y el auge de Tenochtitlan).
No quiero parecer soberbia ni agresiva con usted señor presidente municipal, ni con la Comuna que usted dirige, pero estoy cansada de ver gobernantes que pasean turistas por la zona arqueológica como sucedió con la señora Salinas –ufanándose de nuestra historia y pasado cholulteca y al mismo tiempo activamente destruyen y degradan muestras arquitectónicas de ese pasado mesoamericano en Cholula (le recuerdo que usted y el INAH Puebla el 26 de julio de 2009 mandaron destruir un sitio arqueológico del posclásico cholulteca en la 12 Oriente y 10 Poniente para introducir un drenaje de aguas negras). No puedo, tampoco, permitirme silencio cuando escucho falsificaciones de la historia mesoamericana de Cholula en boca de sus ciudadanos, menos en sus representantes políticos, porque el legado histórico de Cholula debe informar nuestra consciencia ciudadana y comprometernos, sin demagogias ni falsedades, con su futuro. Xelhua, el líder nonoalca–chichimeca de que salió con su pueblo de Tula en siglo XII nunca estuvo en Cholula.