De los poco más de 52 mil alumnos de bachillerato de Puebla que fueron evaluados mediante la Prueba Enlace de la Secretaría de Educación Pública federal, solamente unos 3 mil consiguieron obtener una calificación satisfactoria. El resto, es decir el 94 por ciento de esos escolares, reprobó en lectura y matemáticas.
Estos resultados es lo que algunos especialistas desde los años 80 han llamado el “desastre silencioso”, pues resuelta catastrófico para el país, y en este caso para el estado de Puebla, que la mayoría de los alumnos que cursan el bachillerato tengan una deficiente formación académica que impide su acceso a la educación superior o simplemente a tener conocimientos y habilidades que les permita tener mejores condiciones de vida.
El resultado del último examen de Enlace plantea dos posibilidades: la prueba es incorrecta y no refleja la realidad, o el sistema educativo en Puebla está fallando. Todo hace suponer que pese a los defectos que pudiera tener dicha evaluación lo que no está funcionando bien es la Secretaría de Educación Pública, la cual, aunque parezca poco creíble desarrolla su trabajo sin tener como principal propósito mejorar la calidad de la educación.
Este resultado es comprensible si se analiza que los sindicatos magisteriales en el centro de sus preocupaciones no está el mejoramiento de la educación, sino sus canonjías económicas, y si en la SEP los puestos más importantes los ocupan políticos y burócratas que son expertos en todo, menos en el aspecto académico. Mientras no cambien estos factores, tampoco cambiará la realidad del alumnado.