Atlixco. Sólo una visión regionalista e integradora, fomentada por los alcaldes de este valle, podrá solucionar conflictos o problemas de gran envergadura como crear una central de abasto en beneficio de más de seis mil comerciantes quienes cinco de los siete días a la semana invaden las calles de la ciudad, afirmó Enrique Acosta Vázquez, Presidente en Atlixco del Colegio de Ingenieros.
“Sin duda, cada cabeza es un mundo. Las autoridades de alguna manera tratan de hacer obras trascendentes para colocarse, desde su perspectiva, en otra dimensión como seres humanos. Muchos hablan de trabajos literalmente faraónicos, aunque éstos, los de verdad, duraban 70 o 150 años para realizarse. Tiempo atrás trabajé con el arquitecto Teodoro Gonzáles de León, uno de los más renombrados en México, y precisamente hice esa pregunta: ¿para qué sirven esos esfuerzos de proporciones bárbaras? Y la respuesta fue sencilla: para trascender”.
Esa “es la postura de algunos arquitectos o de personajes ligados a los grandes proyectos de este tipo; y de esa manía desde luego no escapan los gobernantes quienes en un momento determinado pierden la dimensión de las cosas y hasta del dinero empleado para un trabajo con estas características”.
_¿Qué pasa entonces cuando obras de mucho dinero y de gran peso estructural finalmente no resuelven cosas?
–Existe sobre todo un gran desconocimiento de los políticos en el gobierno del sentido de la obra pública. Como estudioso del tema, estoy en disposición de aclararte algo: una obra pública bien planeada y bien plantada si resuelve problemas. Ahí está el secreto de esto.
El asunto “también radica en otro aspecto fundamental: dentro de la burocracia federal ya no abundan los ingenieros en los departamentos técnicos de proyecciones de obra pública. Nada más aparecen arquitectos, en el mejor de los casos; pero son los contadores o administradores los encargados únicamente de justificar el gasto para ser enviado directamente a los municipios. El dilema es uno: este último nivel de gobierno debe contar con el material humano para descifrar los aspectos técnicos de los trabajos programados, y lamentablemente no sucede así”.
Pero el conflicto “no queda ahí. Surgió en 1985 cuando a través del federalismo los municipios adquieren más autonomía con el Artículo 115 Constitucional. Es una realidad, en los ayuntamientos no existe, como práctica constante, un trazo políticasocial de cara a los tiempos cortos, medianos y largos”.
–¿Piensas en una visión regionalista?
–Si. Para ejemplo de este valle, el caso de la central de acopio o de abasto. Y quiero dejarlo asentado aquí mismo: esa obra no es nada más para Atlixco; en ésta caben comerciantes de los municipios cercanos como Huaquechula, Tochimilco, San Juan Tianguismanalco, Atzizihuacán y algunos más. ¿Y entonces? Pues... deben entrarle con alguna participación económica como ocurre con el relleno sanitario.
Más claro, “es un beneficio regional para decenas de comunidades y personas. Ningún edil de los lugares mencionados puede gobernar aislado o sin tomar en cuenta las necesidades y afectaciones del vecino. Todo ganarán si pretenden unir puntos de vista, responsabilidades y tareas”.
–Pero nadie en los años recientes como Presidente Municipal de esta franja tuvo o tiene la visión de cargar con esa idea...
–Exactamente. No hay una visión regionalista que debe ser fomentada por el gobierno federal y del estado ya que es parte de sus obligaciones. Aunque Puebla está dividida en siete regiones económicas para encajar perspectivas oficiales según sus características y requerimientos, en la práctica cada una de ellas logra rascarse como puede y con sus pocos recursos y posibilidades.
En el caso de “esta plaza, Atlixco está convertido en el centro de operaciones comerciales del resto de los municipios, y por esa simple razón el edil de este sitio es quien debió desde mucho tiempo atrás, aunque todavía es factible hacerlo, soltar esa convocatoria a sus homólogos”.
Sigue Acosta: “entonces el “jefe” político de este valle, por llamarlo de alguna manera, debería ser nuestro primer regidor. Siempre tomado de la mano o guiado por la administración estatal y federal para no brincarse leyes o reglamentos de coordinación. Este y los siguientes ayuntamientos nunca tendrán en sus manos 50 u 80 millones de pesos destinado únicamente para la central de abasto o acopio.