En el mensaje que el presidente Felipe Calderón ofreció este miércoles con motivo de su tercer informe de gobierno, hizo una propuesta de 10 puntos para conseguir varios cambios que no se han logrado en varias décadas en materia de salud, economía, finanzas, desarrollo social, seguridad, educación, laboral y política, así como energética y de telecomunicaciones.
El mensaje del primer mandatario sonó hueco y sin ninguna trascendencia, pues si algo ha caracterizado a la gestión de Felipe Calderón es que ha dado muestras de que no está dispuesto a modificar el modelo económico y las políticas sociales que impiden reducir la pobreza y el desempleo, además de que no se ha hecho nada para eliminar los privilegios de que gozan empresas trasnacionales, los dueños de monopolios y funcionarios de alto nivel.
A lo largo del sexenio de Calderón, el país ha experimentado la peor caída del producto interno bruto en muchos años, el empleo se ha desplomado, la desigualdad social se ha ensanchado y la violencia se ha desbordado en todos los rincones del país. Ello es muestra de que la actual administración federal no tiene un proyecto de gobierno que realmente permita encontrar soluciones de fondo a la mayor parte de una serie de problemas, que como nunca, están poniendo en riesgo la estabilidad de la nación.
La única respuesta que ha ofrecido el jefe del Poder Ejecutivo federal a la mayoría de esas dificultades es una campaña mediática para lanzar mensajes que describen una falsa realidad del país y del desempeño del gobierno federal. Atrás de esos anuncios se percibe que el único interés del presidente es que se aprueben reformas para entregar el sector energético a particulares, sin importar el costo social.