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Viernes, 21 de agosto de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CINE 

¿Y este niño? ¿y este tigre?

 

Fotograma de la cinta Sólo quiero caminar
ALFREDO NAIME

Como todavía no nos llega el más reciente film de Quentin Tarantino, Bastardos sin gloria (Inglorious basterds), de momento habrá que conformarse con Los bastardos, segundo largometraje de nuestro paisano Amat Escalante, que estrena en Puebla capital en una época complicada pues deberá competir contra títulos como G.I Joe, Harry Potter y el misterio del príncipe, Terminator: la salvación, La era del hielo 3 y otras muy palomiteras cintas del aún vigente “verano peligroso”. Así pues, no va a ser fácil para Los bastardos –acerca de dos ilegales mexicanos que buscan sobrevivir en Los Ángeles (con un giro violento que la aleja del mero approach sociológico)– ganarse nuevas semanas de permanencia en la cartelera, pero ojalá lo consiga. ¿Qué tal si la ayudamos viéndola? Al cabo que los otros films –los mencionados antes– tienen asegurada una mayor temporada de exhibición. A la fecha, sin actores conocidos, Los bastardos ha recibido galardones y reconocimientos en los festivales de Bratislava, Mar del Plata, Sitges y Morelia, entre otros. Así pues, corresponde darle una oportunidad.

Y hablando de oportunidades, creo que el público no va a negársela a la coproducción hispano–mexicana Sólo quiero caminar, del madrileño Agustín Díaz Yanes, quien en 1995 sorprendió con el áspero drama gangsteril Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, para seis años más tarde, en 2001, cambiar de tono en la juguetona, divertida comedia Bendito infierno, con Victoria Abril, los hermanos Bichir y la siempre agradecible Penélope Cruz en medio de una lucha entre el cielo y el infierno (literal) por el alma de un boxeador. En Sólo quiero caminar, Díaz Yanes insiste en su predilección por –y habilidad para– trabajar con mujeres, en una historia de venganza (los negocios van incluidos) en un ámbito de narcotráfico y poder. Las actrices estelares son Victoria Abril, Ariadna Gil, Pilar López de Ayala y Elena Anaya, en un reparto que incluye a Diego Luna y José María Yazpik como la contraparte masculina. Con tantos nombres conocidos –justo la otra cara de la moneda respecto de Los BastardosSólo quiero caminar tiene, al menos en teoría, una promisoria perspectiva ante los cinéfilos de la localidad. Ya veremos si en la práctica se confirma. 

Pero ahora mismo la verdadera gran sorpresa de la cartelera –sin importarle los Harry Potters, Terminators y demás mega–hits– es ¿Qué pasó ayer? (The hangover), de Todd Phillips, en la que cuatro amigos se enfrascan (en Las Vegas, but of course) en la más desbocada noche–de–despedida–de–soltero–inolvidable que, a la mañana siguiente, tres de ellos no pueden recordar. ¿Y el cuarto sí? Tal vez la recuerda o tal vez no, pero es imposible saberlo porque está... desaparecido. En su lugar –ahí, en plena suite del Caesar’s Palace– amanecen un tigre (no de peluche, sino de Bengala), un bebé (sin I.D., correa o algo que lo identifique) y la más espectacular amnesia en los tres alegres compadres (el cuarto está perdido, ya les digo). Por cierto, uno de esos tres nota que le falta un diente, aunque no está golpeado; pero eso sí, le sobra una esposa. Y no cuento más porque lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas. Entonces, ¿Qué pasó ayer? es, no hay duda, uno de esos fenómenos que –a despecho de eso que se conoce como “calidad”– se convierten en happenings de culto, o casi. La consecuencia inevitable, ya lo verán, será un alud de imitaciones, repeticiones y/o variaciones sobre el mismo tema. Por lo pronto, ya se anuncia como “en desarrollo” The hangover 2. ¿Qué pasó ayer? tuvo un costo de producción de 35 millones de dólares, pero su recaudación asciende ya a 275 millones. Por eso es que Todd Phillips, muy sonriente, la llama “mi Star Wars”. No, pues sí...

 
 
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