El próximo lunes inicia el nuevo ciclo escolar, y por enésima vez las acciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) –bajo la conducción de Darío Carmona García–, lejos de generar satisfacción entre el magisterio únicamente causan malestar, desazón, por la ineficacia, improvisión e incluso corrupción que se alberga en esa dependencia.
Ahora ese malestar se percibió en días pasados durante la realización de los Cursos Básicos de Actualización que se imparten a los profesores de primaria y secundaria, en donde la principal característica de dicha actividad es que se careció de lo básico para poder difundir los contenidos que dispuso la SEP y que deben de dominar los mentores durante el ciclo escolar 2009–2010.
En eso cursos se les da a conocer a los profesores las estrategias de enseñanza, los programas y diversas disposiciones que la SEP ha dispuesto para el nuevo periodo de clases. Dichas actividades iniciaron el miércoles y concluyen este día. Siempre se hacen en los días previos al regreso de los alumnos a las aulas. En esta ocasión, en varias partes del estado, los instructores no tuvieron acceso a la papelería básica para entregarles a los profesores. No había carpetas, papel bond y mucho menos lápices, gises y copias fotostáticas
Mucho menos había computadoras y cañones de imágenes, pese a que les entregaron a los instructores un disco compacto para que usaran material gráfico con los maestros. Eso parecía una tomadura de pelo de parte de la SEP. Sobre todo porque algunos cd estaban vacíos o a otros de los capacitadotes de plano no les tocó ese material.
Algunos instructores buscaron por sus propios medios obtener una computadora o un cañón.
Otros se abstuvieron de impartir los contenidos en cuestión, ante la falta de insumos que, en años anteriores si les entregaron en tiempo y forma.
Se dice que fueron pocos los lugares en donde si se tuvo todo lo necesario para los cursos.
Ante este hecho vale la pena especular:
¿Qué acaso la falta de los recursos materiales para los cursos básicos se debe a qué mucho dinero de la SEP se destinó a campañas electorales del PRI?
¿No hay la preparación adecuada para el inicio del ciclo escolar por qué Darío Carmona estuvo en semanas y meses anteriores más ocupado en actividades políticoelectorales que le encomendó el PRI, en lugar de atender asuntos importantes de la SEP?
¿Cómo Carmona García ya se ve dentro de un año en la campaña de Javier López Zavala o de candidato a diputado local, ya no le interesa que salgan bien las cosas en la SEP?
¿En realidad nunca le ha interesado a Carmona que mejore la educación o por lo menos la estructura burocrática de la secretaría que preside?
Las respuestas a las anteriores preguntas se resumen de manera muy sencilla, en una sola oración:
Darío Carmona ha sido el peor secretario de Educación de por lo menos los últimos cuatro sexenios.
Es un funcionario que utiliza la estructura de la SEP para actividades políticas y nunca para mejorar la educación, por eso Puebla registra los peores indicadores de atención a la niñez, en problemas de desnutrición y de mal aprovechamiento escolar.
Y todas esas estadísticas –tal como dicen los alumnos– le valen a flamante secretario de Educación
¿De qué sirve a los poblanos que Carmona haya estado a cargo de la campaña del PRI en varios distritos en la pasada contienda?
¿Qué se haya convertido en un empleado al servicio de la presidenta nacional del SNTE, Elba Esther Gordillo?
¿Qué sea uno de los hombres de confianza de Javier López Zavala?
Es obvio que nada de eso sirve a la sociedad y mucho menos a la educación.
Por si fuera poco, hasta entre la burocracia de la SEP existe malestar contra Darío Carmona.
El persona –que es numeroso– que trabaja en el área de secundarias en la SEP, fue reubicado en unas bodegas.
En esos espacios hay humedad, ratas, basura y malos olores, además de que no son lugares propios para oficinas.
La razón de esa reubicación que el área de recursos humanos se va a expandir y necesita ocupar la zona en que estaban las oficinas del nivel de secundarias.
Ni esos asuntos domésticos sabe resolver Darío Carmona.
Y es que en el fondo fue un mito que siendo una maestro el titular de la SEP conocía y sabía resolver los problemas educativos del estado.