Laurent Garnier es mucho más que un DJ. Es mucho más que un músico electrónico. Garnier es un compositor que con cada disco editado ha revolucionado nuestra manera de acceder a los ritmos de la música techno. Sin lugar a dudas, Garnier ha hecho historia con su música. Música que no califica de “experimental” además; tampoco es música conceptual: Garnier compone música sofisticada, inteligente que es para bailar. Sus composiciones nunca suenan pretensiosas a pesar que son, generalmente, piezas abstractas ilustradas con beats y sonidos muy originales. La historia de éste reconocido DJ francés no empezó en un conservatorio de música sino en Manchester, a finales de los 80, cuando se empezó a desarrollar lo que hoy conocemos como cultura del club y del rave. Con el nombre DJ Pedro se presentaba en el famosísimo antro, The Hacienda. Pasó también una temporada en Nueva York donde se familiarizó con la estética afroamericana y los ritmos electrónicos: allí se le conocía como Frankie Knuckles. En sus canciones se escuchan hoy todas las influencias recogidas, por ejemplo, del hip–hop y house tradicional. Garnier tiene también composiciones con improvisaciones de jazz y otras de rock electrónico que provienen de bandas como los Happy Mondays con quienes compartió el escenario en The Hacienda. En su música se escucha todo el universo de la música popular contemporánea cuadrado a su forma de romper el beat y desafiar el sonido. Laurent Garnier pareciera encontró una fórmula perfecta para combinar todos los referentes de la cultura moderna del baile bajo un solo y armonioso techo. Garnier creó también F Communications; un sello discográfico en el cual él editaba y lanzaba sus materiales cuidadosamente curados. Hace más de una década, sin embargo, Garnier cerró las puertas de F Communications, abandonó los escenarios y se fue a Paris con su familia. Éste año, sin mucha publicidad, el gran compositor francés, volvió a darnos una cátedra de música electrónica con su nuevo disco Tales Of A Kleptomaniac. Se trata de uno de los discos más alivianados y con sentido del humor que haya salido al público en los últimos años; pero es también un disco hondo y conceptual. Los sonidos y los beats no son sencillos pero sí agradables. El álbum fue editado por la disquera PIAS porque Garnier aún no decide si regresa definitivamente a la escena musical.