Es en la lucha diaria entre principios y realidad, en donde se construye la vida del militante, sus aspiraciones que se encaminan en una carrera política y nace la abrazadora idea de conseguir el poder para procurar el bien común.
En Tlaxcala, Acción Nacional, el real, el de los valores, los principios y la honestidad, perdió fuerza y poder. Se debilitó cuando se alquiló creyendo que el poder es un fin y no un medio.
Se alejó de la sociedad, de las reivindicaciones ciudadanas individuales. Paró en seco el motor que lo mueve: las ideas, las convicciones destinadas a llevar un mensaje para el ser humano, a compenetrarlo hasta lo más íntimo y vencer su pasividad.
Perdió el poco terreno y poder ganado cuando sus líderes dejaron de ser.... (+)