Voceros del Consejo Democrático Magisterial Poblano anunciaron su oposición al Concurso Nacional de Asignación de Plazas 2009–2010, convocado a partir de una de las vertientes en las que se sustenta la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), pacto acordado entre Felipe Calderón Hinojosa, titular del ejecutivo federal y Elba Esther Gordillo Morales, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), asignado por la líder del SNTE, que no del magisterio nacional, y por Alonso Lujambio Irazábal, Secretario de Educación Pública Federal, mediante la realización de bloqueos a los accesos a las sedes, previas a la aplicación de la prueba que se realizaría el tercer domingo del octavo mes, como se establece en la cláusula “tercera: de la Aplicación del Examen. El Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes se aplicará de manera simultánea en todo el país el domingo 16 de agosto de 2009 a las 11:00 horas, tiempo del centro.
Después de esta hora, no se permitirá el acceso de sustentantes a la sede de aplicación. El aspirante deberá presentarse con la ficha de examen y una identificación oficial con fotografía según la convocatoria.
Reivindicando la asignación automática para todos los egresados de las escuelas normales, criticando forma y fondo de un proceso mediante convocatoria emitida el 27 de julio del 2009, los “democráticos” pretenden al mismo tiempo que impedir la realización del evento, demostrar que “El concurso de oposición es una farsa que intenta vender la idea de transparencia, pero nosotros sabemos que las plazas para los maestros ya están asignadas y que esa aplicación del examen es una mentira más de Elba Esther” (Arturo Alfaro, La Jornada de Oriente, agosto 7, 2009), mediante la entrega a sustentantes, padres de familia que les acompañen y a la sociedad que se atreva, después de la amenaza, a transitar y a circular por los alrededores del Benemérito Instituto Normal del Estado, el centro escolar “Niños Héroes de Chapultepec”, el centro escolar “Morelos” y otras sedes, de volantes, “boletines de información donde se explicarán las razones para “no formar parte de un sistema educativo que miente”.
Inconformes por que “Al dar a conocer la convocatoria y habilitar la página de internet, la Secretaría de Educación Pública (SEP) se informó que además de que los maestros deberán comprobar que saben saber leer y escribir; que saben enseñar y conocen el plan de estudios al que aspiran ingresar, se evaluará su conocimiento sobre la normatividad y su formación ética.” (http://www.eluniversal.com.mx/notas/614954.html), se evidencian las deficiencias de los trabajadores de la educación en ciernes, preocupación justificada si se toma en consideración que de acuerdo a información proporcionada de manera oficial, retomada por la fuente citada en este mismo párrafo, que “El año pasado de los 71 mil que se presentaron al examen, 47 mil 809 reprobaron (67 por ciento) y sólo 23 mil 245 aprobaron la prueba de 80 preguntas, para un total de más 25 mil plazas disponibles.”.
Aparentemente a pesar del afán protagónico y patrimonialista de quienes pretenderían que la oferta de las plazas de trabajo en la SEP local, lo mismo que en la federal, se siguieran asignando bajo la regla, derivada de ordenamientos establecidos en la Ley Federal del Trabajo, de entregar el 50 por ciento del total de las plazas asignadas a las entidades por las autoridades educativas federales (Programación Detallada –PRODET–), por medio del Sindicato y el resto mediante la intervención de las autoridades educativas, y salvo en las entidades de libres y soberanas de Oaxaca y Michoacán en el que no aplicará, el registro para participar en Examen para Nuevo Ingreso al Servicio Docente del ciclo escolar 2009–2010 tiene una connotación masiva en entidades como la de Puebla en la que se registraron más de 11 mil participantes, quienes concursarán por aproximadamente mil plazas contadas, según dicho de autoridades educativas locales, entre las medio tiempo asignadas a los niveles de preescolar, inicial indígena, primaria y las determinadas por horas para el subsistema de secundarias de diferente naturaleza, más las contempladas para cubrir las vacantes –por horas– en educación física.
Pero y al margen del respeto que merecen quienes defienden una postura ideológica, del análisis de las causas que generan que un sin número de egresados de escuelas normales e instituciones de educación superior se inscriban en un proceso de manera masiva, de externar posturas sobre un nivel con el que se están formando los futuros trabajadores de la educación en las instituciones formadoras de docentes y en las de educación superior y otras muchas causas y razones, merece destacarse que el derecho de unos termina el lugar en el que inicia el derecho de otros y que nadie, garantiza lo individual de por medio, puede ser privado de participar en un proceso para obtener un trabajo lícito.
La disputa por las plazas debe darse en el marco que establece el derecho mexicano.