Los recortes presupuestales que ha dispuesto el gobierno federal han provocado que entre enero y julio de este año dejaran de llegar poco más de 500 millones de pesos a los 217 ayuntamientos de la entidad poblana, siendo los municipios de Puebla, Tehuacán, San Martín Texmelucan, Atlixco y San Pedro Cholula los que serán más afectados. Esta situación provocará despido de personal, suspensión de obras públicas y la reducción del gasto corriente.
Esta situación muestra la falta de planeación, de transparencia y de sensibilidad del gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa, ya por un lado se observa un subejercicio del gasto público federal en muchos rubros y trasferencias millonarias a fideicomisos o partidas que por lo general no son auditadas; y por otro, se daña el funcionamiento de los ayuntamientos, los cuales son los que resuelven los problemas más inmediatos de la población en materia de servicios públicos.
Además, resulta un abuso de poder que en meses pasados las dependencias del gobierno federal hicieron gastos extraordinarios en programas sociales con fines electorales, y ahora se deja a muchos gobiernos en una crisis que finalmente a quien acaba dañando es a la población de menores recursos económicos.
Aunque es justo reconocer que el problema no es solamente generado por la crisis económica, la caída del precio internacional del petróleo y la mala planeación del gobierno federal, sino también a que la mayoría de los ayuntamientos poblanos no se saben conducir con un buen manejo de sus finanzas, al no haber un control que evite los dispendios o los gastos innecesarios. Una muestra de ello es que la mayoría de los ediles destina una parte fundamental de sus presupuestos en vehículos de lujo para su uso personal y de sus familias. Y el Congreso local no hace nada ante esa realidad.