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Viernes, 7 de agosto de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Salud
 
 

En 2009 ha crecido 163% la desnutrición infantil en Puebla: Instituto Salvador Zubirán

 
AMÉRICA FARÍAS OCAMPO

De acuerdo con el programa denominado “Reloj de la Desnutrición en México”, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INNSZ),  en lo que va de 2009 se han incrementado en 163 por ciento los casos de desnutrición en menores de cinco años en el estado de Puebla, ya que 53 mil 839 infantes se sumaron a ese problema de salud pública en relación al año pasado. 

Los datos indican que hasta el 6 de agosto de 2009 el estado de Puebla tenía 86 mil 832 casos de menores de cinco años con desnutrición.

Esto quiere decir que tan sólo los casos que han aparecido en los ochos meses que lleva 2009 son una cifra muy superior a todos los casos que la Secretaría de Salud local registró en 2008, que fueron 32 mil 993 menores de edad.

De acuerdo con los datos del INNSZ, la tasa de desnutrición infantil en Puebla está por arriba de la media nacional, que es de 9.3 por ciento. Aquí son de 16 de cada 100 niños de 0 a 4 años los que presentan esta enfermedad.

Actualmente poco más de 90 por ciento de los niños con desnutrición infantil en el país se concentran en entidades como Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Puebla y Yucatán.

Puebla es el quinto estado con la tasa más alta de desnutrición infantil –15.8 por ciento–; después, Veracruz con una de 18.84; Guerrero, 26.7; Chiapas, 32.28, y Oaxaca, 34 por ciento.

En el informe La Infancia Cuenta en México 2008, elaborado por la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), revela que el 21.8 por ciento de la población menor de cinco años en el estado de Puebla radica en municipios con “riesgo nutricional alto”; el 34.3 por ciento de este mismo segmento habita en municipios con “riesgo nutricional muy alto o extremo”.

De acuerdo con las proyecciones del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, en 2009 Puebla podría registrar 101 mil 599 casos de desnutrición infantil en menores de cinco años, y pronostica que debido al número de habitantes, los municipios de Puebla, Ajalpan, Tehuacán y Chichiquila serán los que reporten la prevalencia más alta.

El instituto estima que en 2009 en el municipio de Puebla se podrían registrar 5 mil 983 casos de desnutrición; en Ajalpan la cifra podría ser de 2 mil 628; en Tehuacán, 2 mil 390, y en Chichiquila, 2 mil 382.

Las proyecciones estatales y municipales que da a conocer el INNSZ a través del Reloj de la Desnutrición en México sobre la prevalencia de la desnutrición en la población menor de cinco años, se basa en la estimación de la misma a partir de los resultados de los cuatro Censos Nacionales de Talla (CNT) en la población de primer año de primaria, realizados en 1993, 1994, 1999 y 2004 por el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Además, se verificó la prevalencia de talla baja en los escolares y los indicadores directos en las Encuestas Nacionales de Nutrición de 1999 y 2006 y las Encuestas Nacionales de Alimentación y Nutrición en el Medio Rural de 1996, 2004 y 2006.

 

“Poco avance en la reducción de este mal”

Según el instituto, para 2020 la meta fijada para el estado de Puebla es reducir 61 mil 148 casos de desnutrición. No obstante, hasta la fecha sólo se ha logrado disminuir un 42 por ciento la incidencia, es decir, todavía quedan 35 mil 465 casos pendientes.

En el libro Nutrición y pobreza: política pública basada en evidencia, publicado en 2008 y elaborado conjuntamente entre el Instituto Nacional de Salud Pública, el Banco Mundial y la Secretaría de Desarrollo Social, se advierte que de seguir con el actual nivel de reducción de los índices de desnutrición, tomará más de dos décadas erradicar este problema en México, además de que el contexto mundial de la crisis pone en riesgo los objetivos de aminorar los niveles de dicho mal.

De acuerdo con los autores del libro, México enfrenta un doble reto en problemas de salud alimentaria, ya que por un lado está la necesidad de reducir la desnutrición entre los niños menores de cinco años y mujeres embarazadas y en etapa de lactancia, y por otro, existe el objetivo de disminuir el problema de obesidad, que a diferencia de la desnutrición, no se centran en las personas de niveles socioeconómicos bajos, sino afectan a una población heterogénea, y principalmente en zonas urbanas.

El 19 de septiembre de 2008, el periódico La Jornada publicó una nota de la reportera Erika Duarte, en la cual se consignó que Abelardo Ávila investigador del INNSZ aseguró que de continuar la actual tendencia de reducción de la desnutrición, hasta 2065 podría considerarse como erradicada en Chiapas, en 2050 en Oaxaca y en Guerrero hasta en 2040.

Ávila indicó que en 700 municipios del país, considerados de alta marginación –entre ellos cuatro municipios poblanos– ”las condiciones para prevenir este mal no han mejorado, inclusive han empeorado”.

De acuerdo con el director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), Juan Rivera Dommarco, es necesario reforzar las acciones de salud dirigidas a los grupos vulnerables, modificar el diseño y operación de los programas sociales para asegurar la cobertura y la entrega de servicios a la población en riesgo y su adecuada utilización, así como redefinir las acciones para combatir en forma efectiva el problema en regiones con situaciones nutricionales distintas.

 

Los riesgos de la desnutrición

María del Pilar Vía, especialista en nutrición, advirtió que la desnutrición puede causar severos daños a la salud, pues sus efectos pueden ir desde retardo en el crecimiento, bajo rendimiento intelectual y físico, mayor propensión a enfermedades infecciosas, crónicas y mortales, así como una mala calidad de vida.

En tanto, estudios de la Secretaría de Salud federal refieren que la desnutrición en menores de cinco años provoca un gran número de consecuencias en diversas áreas del individuo. Se han documentado efectos a corto, mediano y largo plazo. Estos deterioros pueden ser en funciones como el crecimiento, desarrollo, respuesta y maduración inmunológica, aumento en la morbilidad y riesgo de muerte.

Dentro de las consecuencias inmediatas se ha documentado una mayor morbilidad y mortalidad en niños con desnutrición y retraso en el desarrollo psicomotor. A largo plazo la desnutrición afecta la capacidad de trabajo físico, el desempeño intelectual y escolar durante la adolescencia y edad adulta.

Las prácticas deficientes de lactancia materna y alimentación complementaria, junto con el índice elevado de enfermedades infecciosas, son las causas principales de desnutrición en los primeros dos años de vida.

La desnutrición y las deficiencias de vitaminas y minerales ocurren principalmente durante la gestación y los dos primeros años de vida. Por ejemplo, la talla baja es de sólo el 8 por ciento en el primer año de vida, pero casi se triplica en el segundo año de vida y posteriormente se mantiene estable, indicando que el retardo en talla ocurre antes de que el niño cumpla los dos años.

La prevalencia de anemia es de casi 50 por ciento en los niños de 6 a 23 meses y la deficiencia de hierro es de 67 por ciento en este grupo de edad. Además la prevalencia de desnutrición es mucho más elevada entre las familias más pobres. Por ejemplo, la proporción de talla baja es de casi 48 por ciento en el decil socioeconómico más bajo y de sólo 4.6 por ciento en el decil más alto.

 
 
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