Cierto es que nuestra generación, o no generación, está marcada por el desencanto. Sabemos todo lo que no somos (ni civilizados, ni modernos, ni mil cosas más), estas ausencias también nos forman, creo que el sentimiento de desarraigo es genuino. Entiendo que darle sentido al mundo en su totalidad es imposible, el mundo es inabarcable.
Pero guarecidas bajo este argumento de ya no hay mundo, muchas escrituras actuales evaden socavar por lo menos una parte de él.
Y me refiero a cierta narrativa sin relieve, monocorde, lábil que se posa y se esgrime desde el vacío y que renuncia explícitamente a darle un sentido a éste. Quiero decir narrativas que no cuentan, o mejor dicho se niegan a hacerlo con ese compromiso. Cuando una.. (+)