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Jueves, 6 de agosto de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

En Atlixco, panistas rechazan a Moreno Valle

 
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

Atlixco no se ha escapado a la dinámica de adelantar los tiempos políticos, y en ese municipio por lo menos cinco panistas ya son considerados como aspirantes a la candidatura del PAN a presidente municipal. De ese grupo hay dos personajes que destacan:

Uno de ellos es el funcionario federal Carlos Ponce Martínez, quien está acumulando los apoyos más importantes para obtener la postulación y se le considera como el aspirante a vencer, el más fuerte.

El otro es el diputado federal Guillermo Velázquez Gutiérrez, quien pese a ser hermano del ex edil Felipe Velázquez se ha ido quedando solo y se le considera como el precandidato más débil.

Uno de los factores que le ha ido restando apoyos y presencia de Velázquez entre los grupos del PAN es su cercanía con el senador Rafael Moreno Valle.

Dicho de otra manera, la estrecha relación que Velázquez guarda con el ex priista lo está convirtiendo en una especie de “apestado”.

Pues si algo tiene el panismo de Atlixco, el cual es el más fuerte después del de la ciudad de Puebla, es que ahí existe una abierto rechazo al proyecto político de Moreno Valle, quien aspira a ser el próximo candidato a gobernador del albiazul.

Una muestra de lo anterior es que a Atlixco llegaron docenas de invitaciones a la última fiesta de cumpleaños del senador, y la mayoría de los panistas convidados decidieron ignorar el llamado. Los únicos que asistieron fueron Guillermo Velázquez y la diputada local Patricia Hidalgo.

El  rechazo contra Moreno Valle se ha acrecentado a raíz del último proceso electoral, ya que el candidato del PAN José Luis Galeazzi Berra supuestamente recibió el apoyo del senador para que algunos de sus operadores se hicieran cargo de las zonas rurales del distrito, que son las áreas vulnerables de Acción Nacional, y al final resultó que en esos lugares se perdió de manera estrepitosa.

Aunque el principal obstáculo de Moreno Valle para lograr penetrar entre la militancia albiazul de Atlixco se llama Salvador Escobedo, el actual director nacional del programa Oportunidades y ex edil de dicho municipio.

Salvador Escobedo, luego de que fue alcalde de Atlixco y diputado federal, ha construido una importante carrera en el gobierno federal de la mano de Ana Teresa Aranda, la ex subsecretaria de Gobernación, quien es la principal detractora de Moreno Valle; además, el panista es quien controla a la mayor parte de los grupos del municipio y ejerce un liderazgo entre la población en general.

El grupo de aspirantes a la candidatura del PAN lo han formado Guillermo Velázquez, el ex delegado de la Sagarpa Rubén López Hidalgo, el empresario Salvador Dávila –quien es apoyado por los panistas tradicionales–, el subdelegado de Sedesol en Puebla y quien ya fue el abanderado albiazul, Jorge Gutiérrez y Carlos Ponce Martínez, quien es funcionario de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente a nivel nacional.

Ponce Martínez entró al gobierno federal de la mano de Salvador Escobedo, pues cuando el segundo de ellos dejó la oficialía mayor del DIF nacional el primero ocupó esa posición.

Actualmente Ponce Martínez es el precandidato con más posibilidades de ganar la postulación.

Para ello no necesita de la ayuda de Moreno Valle, y la corriente a la que pertenece todo parece indicar que no está dispuesta a pactar con el senador.

Lo que ocurre en Atlixco es una muestra más de que Rafael Moreno Valle Rosas no ha logrado convencer a amplias franjas del PAN de que él sería el mejor candidato para el partido de la derecha.

Y resulta muy grave que sea rechazado por los panistas atliscenses.

A nadie se le debe olvidar que Atlixco ha sido por muchos años el principal bastión de Acción Nacional en el estado; aunque el albiazul no tiene la presidencia municipal en sus manos, ni la diputación local y próximamente tampoco la federal, es un partido con una alta competitividad y una fuerte presencia.

Si Moreno Valle Rosas no tiene la simpatía de los panistas atliscenses será un signo de debilidad en su campaña para obtener la candidatura a gobernador y posteriormente durante el proceso electoral constitucional.

Y no se ve por dónde conseguirá colarse en los ánimos de las filas albiazules.

Lo grave de ello es que ya tuvo tres años para echarse en la bolsa a la gente de Atlixco y no lo logró.

 
 
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