El beebop es una de las vertientes más divertidas, más frenéticas y más excitantes del jazz; probablemente también es el jazz más visceral e instintivo. El bop tiene un ritmo tan acelerado que pareciera imposible que un músico pudiera tener tiempo de pensar en la improvisación. El ritmo es vertiginoso, no solamente por la velocidad, sino también por los acentos que decoran y trastornan el sentido de la cuadratura. Los jazzeros más destacados en éste género son aquellos que logran romper repetidamente la linealidad de una pieza; los que desafían la continuidad de una obra y también los que no distinguen entre el inicio y el fin de una canción. Esta música se popularizó a mediados de los 40; fue la principal influencia en el movimiento literario beat,y desde entonces ha tenido presencia en varias generaciones de artistas. El beebop es, por naturaleza, un jazz extremo; para que el bop suene el músico tiene que asumir riesgos. Entre los grandes maestros del beebop se encuentran pianistas como Thelonius Monk y Bud Powell. Y está Dizzy Gillespie, con sus cachetes que se expandían como zepelins para poder soplar, sin salir por aire, tocando su trompeta. Aunque no existe un músico más representativo del beebop que el saxofonista Charlie Parker. Los demás músicos del jazz así también le consideraron. A este virtuoso saxofonista se le apodó Bird, porque fue como un pájaro que naturalmente hacía cantar su instrumento. Charlie Parker murió a los 34 años de edad en 1955, y el reporte médico oficial indicó que la causa fue una severa neumonía y una ulcera hemorrágica. Pero a Charlie Parker le mató una vida llena de abusos, especialmente el abuso de la heroína y al alcohol. Su vida la vivió tan extrema como fue su música.
Un joven estudiante de nombre Joe Segal, cuando se enteró de la muerte de Parker, decidió iniciar un tributo en la Universidad Roosevelt al gran saxofonista. Desde ese día ese acto se lleva a cabo, año tras año. Segal, en una entrevista con The Chicago Tribune, recordó que el día en que murió Parker: “Sentí como si me hubieran quitado el piso”, según explicó. El Festival Jazz Showcase de Chicago que inició Segal en honor de Parker dura un mes y atrae hoy a personas de todo el mundo. El festival se ha convertido en uno de los escenarios más importantes del jazz contemporáneo, pero es también, indiscutiblemente, un homenaje de músicos y público que mantiene vigente y vital la música de Charlie Parker. Todos los discípulos de Parker, a través del tiempo, han participado en el Showcase de Chicago; incluyendo a Sonny Rollins y Jackie McLean. En este mes de agosto Joe Segal celebra una vez más la música de Bird en la ciudad de Chicago. Segal recordó recientemente que Bird “solamente grabó durante 10 años música, pero a partir de él todo cambió”.