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Miércoles, 5 de agosto de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 OPINIÓN  

No por mucho madrugar amanece más temprano

 
SUSANO MOISÉS TOXQUI GUEVARA

Es indudable que algunas personas tratando de evitar el resultado justo y certero que la aplicación de la verdad descubre, desvían la atención de la parte medular de algún problema y muchas veces con habilidad entretejen una serie de supuestos, como sucede en untexto publicado en La Jornada de Oriente el pasado 31 de julio del año corriente.

El personaje al que me refiero dice que se ha desatado una polémica con respecto al colector pluvial en la avenida que entronca a la recta con la ciudad de San Pedro Cholula, cuando la verdad es que la polémica surgida, se refiere a los hallazgos correspondientes a nuestro patrimonio cultural prehispánico y al poco valor que se les dio por quien tiene la obligación de cuidarlo.

Además, es muy claro que alguien que no ha visitado la zona en exploración por las razones que exponga, ¿cómo va a firmar un dictamen? Si antes no le dio el interés necesario y ahora aduce que “los trabajos tuvieron que desarrollarse precipitadamente donde se obtuvieron evidencias arqueológicas, que son la constante en Cholula”; de lo que sí estoy seguro es de que firmó un convenio con los vecinos del lugar, cosa fuera de su competencia, y además puso la fecha de ultimátum para la liberación de obra, decisión también fuera de su incumbencia, razón por la cual me pregunto, después de la destrucción provocada por negligencia; ¿estos hallazgos sólo fueron evidencias o no se tuvo la capacidad profesional de determinar con firmeza, el verdadero valor que tenían?

Ahora surge un terrible lamento por la extensión del tiempo programado, que dadas las condiciones requería más, y las molestias ocasionadas a un grupo de vecinos que sin lugar a dudas tienen el derecho a quejarse del retraso de la obra (como lo expresan en un escrito con no más de 60 firmas), que no justifica que por su enfado extremo se destruya nuestra historia, patrimonio de muchos (más de mil firmas lo avalan). Y si se tiene la presunción de que la presión de los inconformes podría degenerar en una agresión a los arqueólogos designados, la obligación de quien es la autoridad encargada de salvaguardar estas riquezas descubiertas es recurrir a las instancias adecuadas para que se haga acto de presencia y se evite cualquier confrontación.

Y que sencillo es decir “que el INAH nada tuvo que ver” y sí es cierto, “nada vio” ni “nada ha visto”. Ni la importancia de los hallazgos arqueológicos, ni el enojo y el desencanto de los cholultecas por el desatino de quien, pudiendo solicitar y lograr un período ínfimo de tiempo para corroborar el valor real de lo encontrado, sólo evadió la realidad para expresar que el verdadero peligro estaba en el colector pluvial ya conectado.

Es el momento de cuestionar y evidenciar al director del Departamento de Arqueología del Centro INAH Puebla, quien expresa su opinión en La Jornada de Oriente del 31 de julio de 2009, de la siguiente manera: “Nuestra obligación, además de salvaguardar el patrimonio cultural es ante todo, proteger a quienes desempeñan las labores de rescate, en este caso bajo amenaza doble”... De verdad, ¿cumplió con su obligación?, ¿Salvaguardó el patrimonio cultural?, ¿Protegió a quienes desempeñaban la labor de rescate?... A mí, al igual que a muchos cholultecas, me quedan muchas dudas sobre este tipo de decisiones cuando se pluraliza que así sucede y ha sucedido en infinidad de rescates en nuestro país.

Por lo pronto, de lo sucedido al final de la recta en el entronque que conduce a la ciudad de San Pedro Cholula, sólo queda un juicio: que las autoridades del INAH Puebla fueron incapaces de ampliar el tiempo para investigar con certeza nuestro pasado histórico, y tampoco salvaguardaron el patrimonio arqueológico cholulteca.

 
 
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