Los próximos días amenazan con convertirse en un auténtica pesadilla para el delegado del ISSSTE, Jorge Aguilar Chedraui, pues muchos de los trabajadores de las oficinas centrales están dispuestos a acudir a todas las instancias legales para pedir la salida del funcionario, quien se ha excedido en el maltrato hacia el personal, ha entrado en una clara confrontación con la nueva representación sindical de la institución y se han evidenciado malos manejos financieros.
Tan mal están las cosas que Aguilar Chedraui se siente perseguido, espiado, observado, y por esa razón ha ordenado que ningún trabajador de base del ISSSTE se acerque a sus oficinas. De hecho, sin tener facultades para ello, el delegado se ha puesto a emitir órdenes por escritor para desplazar al personal de sitio de labores, sin sustentar el cambio y sin importarle que eso sea una violación a los derechos de los afectados.
Dicha actitud se dio a partir de que perdió la planilla Verde las elecciones del Sindicato de Trabajadores del ISSSTE, la cual –se sospecha– era financiada por el delegado. En lugar de que Jorge Aguilar Chedraui intentara conciliar con la fórmula ganadora, adoptó una actitud de desdén y de bloquear a los nuevos representantes de los trabajadores.
La nueva secretaria general del sindicato, María Cristina Hernández Sampedro, entró en funciones el lunes de esta semana, que fue 3 de agosto, cuando el día oficial para que asumiera el cargo era el 15 de julio, pero directivos de la delegación del ISSSTE sin importarle las consecuencias de sus actos, otorgaron licencias para que los integrantes de la dirigencia saliente de la agrupación gremial, encabezada por Judith García, se quedara en los cargos sindicales hasta el 31 de julio.
Los miembros de la recientemente electa Planilla Verde pudieron acceder hasta la presente semana a las oficinas del sindicato y se encontraron que el recinto estaba vacío, pues desaparecieron las computadoras, escritorios y los archivos del gremio.
Se sabe que el pasado fin de semana, una camioneta modelo Lobo, transportó al mercado Morelos docenas de uniformes y otros artículos que eran propiedad del sindicato, mismos que fueron rematados.
Los problemas no terminaron ahí. A muchos de los trabajadores del ISSSTE les prohibieron asistir a la toma de posesión de la dirigencia sindical recién electa y se les amenazó que si se ausentaban, serían sancionados de manera especial.
A ese mismo acto, no asistió Aguilar Chedraui, pues tenía cosas más importantes que hacer, en lugar de buscar un primer acercamiento público con los representantes de los trabajadores. En su lugar, mandó a Marco Antonio Aréchiga Santamaría, quien es el subdelegado de Prestaciones.
Tal vez Aguilar Chedraui no asistió ante el temor de que le fueran a reclamar que la planilla Verde, que fue apoyada por la delegación, repartió o prometió entregar unas 400 plazas en las áreas de servicio social y de administración, en el Hospital Regional y en otras áreas del ISSSTE. Ese fue su principal instrumento con la que intentó ganar las elecciones, pero al final recibió el rechazo del grueso de los trabajadores.
Quizá Jorge Aguilar Chedraui también creyó que le podían reclamar que ya se agotó –de manera inexplicable– la mayor parte del presupuesto 2009 de la delegación del ISSSTE, y que mientras la institución enfrenta muchas carencias en recursos materiales y humanos, la planilla Verde hizo un importante dispendio de recursos económicos.