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Miércoles, 5 de agosto de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 SUBEYBAJA 

¡No manchen! ¡Una vez más! / II y última

 
RAMÓN BELTRÁN

Ya casi satisfecha la sed de números de identificación, el ciudadano puede decidir viajar al extranjero, ya sea por razones familiares, de estudios, de negocios o la que se le antoje; entonces, acudirá con todos los documentos, papeles, números y claves anteriores –sin faltar uno solo– a la Secretaría de Relaciones Exteriores para obtener su pasaporte. Ahí, de manera diligente, atenta y rápida le expedirán su pasaporte, con otro número diferente de todos los anteriores. Otro más. Uno más.

Hasta este momento nuestro ciudadano todavía no hace su primer negocio, no ha cobrado su primer sueldo, no ha obtenido un solo peso, por lo cual aún no ha caído en las garras de Lolita; o sea, de la Secretaría de Administración Tributaria, que es nada más y nada menos que la otra identidad o el otro nombre diseñado por la tecnocracia para encubrir a la Secretaría de Hacienda.

Porque en el momento de ganar un peso (o más), cualquier cantidad y de cualquier forma, el ciudadano transformado en “contribuyente” tendrá que acudir a las oficinas de la Secretaría de Haciendo y Crédito Público para solicitar su Registro Federal de Causantes, o RFC, nuevo número que será diferente de todos lo que ya hemos mencionado antes y que seguramente, mediante su memorización y repetición frecuente, contribuirá a que nuestro Heroico Ciudadano Mexicano (HCM) pueda espantar al fantasma del Alzheimer.

Cualquiera que cuente con las aptitudes, capacidades y cualidades para almacenar, guardar, memorizar, retener y repetir todas estas series de números se encontrará a salvo de esa odiosa enfermedad que nos borra el disco duro... mientras todo lo demás se nos ablanda.

Y ahora, en un nuevo intento por hacernos la vida un poquito más complicada y alejar el fantasma del Alzheimer, de ofrecernos la posibilidad de deleitarnos al acudir a otra, y más nueva, oficina burocrática y así gozar de la dicha infinita de contar con un nuevo documento de identidad, también único e infalsificable como los anteriores y que, además, tendrá un nuevo número o una nueva clave para poder ejercitar nuestra retentiva.

¿Qué más podríamos pedir?

Gracias don Fernando Gómez Mont, señor de la papada infinita y de la mirada tierna y acogedora, gracias por seguir pensando y preocupándose por el bienestar de sus súbditos, a pesar de todo el tiempo que le ocupa la guerra personal contra los narcos.            

Gracias.

Ah, en 1975 vino a México el primer ministro de Suecia Olof Palme, y desde entonces pudo solicitar desde el Centro Médico Nacional, por medio de una computadora, todos sus datos, incluida su historia clínica, mediante su único número de identidad. El número único para todos los ciudadanos de Suecia.

El año próximo se cumplirán 35 años de ese acontecimiento, y estamos cada día más lejos de lograrlo.

 
 
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