Si necesitáramos una intervención quirúrgica de abdomen deberíamos acudir a un gastroenterólogo, si padecemos una enfermedad del sistema nervioso acudimos a un neurólogo, si se trata de un problema de órganos sexuales femeninos se busca a un ginecólogo, ¿Por qué cuando se desea enfrentar el manejo de la salud pública no se busca a un maestro o doctor en salud pública, a un epidemiólogo o un infectólogo? Así observamos que la medicina pierde honestidad o cometido cuando se utilizan a médicos que deben atender la salud pública ajenos a esa disciplina, en gran parte esto se debe a porque nuestros políticos extraviaron la honradez, no se observa decencia en la elección, no hay comedimiento, parece haberse perdido el recato o el pudor y todo se plantea de manera indecorosa. Este es un cuestionamiento que se repite a nivel municipal, estatal o federal, en especial en los sexenios panistas, cada vez más lejos del sentido de honestidad, lo que se agudiza cuando se enfrentan fenómenos de conducta en la salud que no tienen explicación aparente y que propician el engaño cotidiano de manera común.
El 17 de enero de 2006 el presidente espurio de este país (FeCal) enfrentaba su candidatura a la presidencia, a su paso por Puebla acudió al Congreso del estado para solicitar juicio político contra el “góber precioso” y su conducta ante la aprehensión de Lydia Cacho, la escritora que refirió la conducta de Camel Nacif sumergido en la pornografía infantil, evidentemente asociado al gobernador poblano por las llamadas telefónicas de contubernio para una justicia mediada entre políticos en los que el llamado “Rey de la mezclilla”, que seguramente contribuyó a económicamente a la campaña política gubernamental, valientemente el candidato a presidente hizo gala en denunciar las lacras de impunidad solapadas por el Ejecutivo y su aparato judicial. El 20 de julio de este año el candidato ahora presidente espurio visitó por treceava vez al gobernador que repudió durante su campaña, para sorpresa de todos es el representante estatal que más veces ha visitado y que con el que se fotografía emitiendo amplia sonrisa, aunque ya se le olvidó por completo sus reclamos de 2006, ahora acudió para presenciar un elogio al panismo inusitado porque se premió con letras de oro en el Congreso, a la altura de Ignacio Zaragoza, los Hermanos Serdán, José María Lafragua o Luis Cabrera a una persona cuyo mérito fue haber heredado una fortuna y de cuyas ganancias compartió con el Estado la reestructuración de templos católicos, uno arqueológico de la ciudad de México y casas rústicas para damnificados de las inundaciones del norte del estado, sin más gracia que seguramente eludir los impuestos a los que se deben sus ingresos todo con la mismísima presencia y cara de aburrimiento del presidente en función.
Otra cara del gobierno de Lipe (al que se le perdió la Fe), es su incapacidad para gobernar, dedicado al despilfarro de una guerra que todos vemos perdida menos él y su gobierno, se enfrenta al narco y ha desperdiciado más vidas que cualquier epidemia de las actualmente existentes en México, véase dengue, influenza, Sida, el gobierno federal en esta guerra ha derrochado ingresos y ha puesto a los sistemas Legislativo y Judicial en un ridículo cotidiano, sin atender factores tan interesantes y necesarios como la pobreza que se distribuye en 80 millones de mexicanos desde antes de la recesión económica, tan solo en dos años de gestión y de guerra al narco que, según dice, salva a nuestros hijos. La pobreza se redujo en un porcentaje tal que apenas 5.8 dólares diarios pueden recibir los pobres en un ingreso no seguro, con baja notoria de la caída de remesas de los migrantes que viven en EU Y que en 2008 el fenómeno alcanzó al 67 por ciento de la población mexicana.
Si consideramos que para que exista salud debiera haber un ingreso básico elemental pero suficiente para cumplir con las necesidades básicas de educarse y atender sus enfermedades, ¿cuál es entonces la expectativa de atención de salud pública inmediata que debe atender a la población trabajadora? Si no hay ingreso la educación es defectuosa y todos lo sabemos bien, al grado de que en la población rural y semiurbana lo que predomina es el analfabetismo, de esta manera se puede observar como un fenómeno de salud que se tornó político (como lo predije), mostró a través del virus influenza que es insuficiente, incapaz de atender a la población y que adopta medidas poco prácticas, que dañaron la estructura económica de por sí endeble, es la influenza un desastroso enfrentamiento de los hipotéticos salubristas que aumentaron la discriminación a la población rural e indígena, exhibieron la pobreza, denotaron la ignorancia de los representantes de salud incapaces de enfrentar una contingencia sanitaria nacional, bueno tan mal actúan que ni siquiera han sido capaces de solucionar correctamente el incendio de la Guardería ABC de Hermosillo, donde el gobierno federal se deslinda, el estatal encubre y el IMSS descobija.
Usted deduzca conmigo ¿cuál es el futuro de la salud pública en México y en Puebla con estas autoridades?