Una cosa en común que presentan los partidos políticos mayoritarios en sus cierres de campaña es reconocer que los resultados electorales derivan de la capacidad de movilización de los votantes.
La declaración la hacen dos ex gobernadores que conocen profundamente las entrañas del poder local porque lo han ejercido. Uno de los ex mandatarios hace esa advertencia como político que ha militado en dos partidos distintos, aunque su origen es el mismo instituto.
El señalamiento hacia el gobierno del estado de un determinado partido refleja que todos los institutos políticos han ejercido las mismas prácticas, lo que hace que las elecciones sirvan poco para reconocer o estimular a los actores políticos.
El partido en el gobierno desarrolló unos genes que han sido transmitidos en el proceso de adaptación de todos los partidos políticos que han accedido al poder como producto de la alternancia.
Se da la impresión que las elecciones no es un asunto de los ciudadanos, sino de los partidos políticos quienes no tienen ningún impedimento para utilizar la tecnología desarrollada por el otrora llamado partido de Estado para orientar la decisión y ser los beneficiados.
El próximo domingo será una fiesta en la que muchas familias se reunirán con el pastor, quien les ofrece el pan y la sal para después llevarlos al sacrificio de su voluntad. Todos deberán votar por quien se les ha indicado.
La operación tamal, el acarreo y el carrusel serán los actores principales de la jornada en la que ningún partido podrá quejarse porque serán las estrategias que utilicen todos para garantizar un lugar en el palacio de San Lázaro o cuando menos para medir fuerzas de como podrá resolverse la sucesión gubernamental.
Para los jóvenes se ha incorporado la tecnología, una vez que tachen la boleta, con el celular deben fotografiarla para mostrar que se ha cumplido con el compromiso.