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Viernes, 3 de julio de 2009
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

Se resiste Nicéforo a dejar el campo

 
JOSÉ CARLOS AVENDAÑO

La edad avanzada, la falta de estudios y de un empleo formal obligan a Nicéforo Rodríguez Morales, a sus 67 años de edad, a trabajar en el campo para obtener recursos con los cuales cubrir las necesidades de su hogar que comparte con su compañera de toda la vida de nombre Juana.

Hace 37 años Nicéforo fue agente municipal de la colonia El Alto, municipio de Chiautempan, pero nunca ha dejado sus actividades en el campo para producir maíz cada ciclo agrícola, pues al año levanta aproximadamente 5 o 6 toneladas de esa gramínea para autoconsumo y venta con algunos de sus conocidos.

Nicéforo llega a su parcela denominada El Pino a las 6 de la mañana para regar herbicida entre la siembra, con el objetivo de que no crezca la maleza y ello impida el desarrollo normal de la milpa

Con una mochila a la espalda y una manguera en mano, Nicéforo recorre su parcela para esparcir el herbicida entre los surcos y mientras realiza una tercera recarga del líquido, accede a platicar con el reportero para exponer sus vivencias como trabajador del campo.

–¿Cómo es el trabajo en el campo para producir maíz?

–Primero se prepara el terreno con la tarea de barbecho, luego se siembra, después se labra y posteriormente se fumiga la parcela para combatir la hierba y se esté en condiciones de obtener una buena cosecha, claro que esto dependerá de que haya buen temporal, esto es, que las lluvias sean regulares y no caiga una helada o granizada que dañe las milpas.

–¿Cuándo inició a trabajar su parcela en este ciclo agrícola?

–Empecé a principios de junio porque no llovía, ahora la milpa va de buen tamaño, pero el problema que tenemos los campesinos es que los productos químicos como los insecticidas, herbicidas y fertilizante están muy caros.

–¿Cuánto le costo el fertilizante?–, se le inquiere.

–La urea la compré a 235 pesos el bulto, el triple fosfato a más de 300 pesos y el cloruro de potasio a 500 pesos.

–¿Recibió apoyo del gobierno estatal para comprarlo?

–Sólo accedí a apoyo para 2 de las 3 hectáreas que siembro, porque de una no tuve la documentación completa para inscribirla al programa.

Don Nicéforo destinó aproximadamente 9 mil pesos para sembrar las 3 hectáreas y la semilla que sembró fue de maíz híbrido debido a que no se cae con el aire, pues el criollo, aunque es muy bueno, no resiste las fuertes vientos.

Para sembrar las 3 hectáreas utilizó 80 kilos de semillas.

Nicéforo contrató un tractor para el barbecho del terreno y por ello pagó 600 pesos por hectárea, luego para la surcada lo hizo con una sembradora que adquirió un grupo de campesinos, la cual es compartida entre ellos cada ciclo agrícola y finalmente se hace la “escarba”, que consiste en llenar con tierra el surco para “meter el cajón” entre la milpa y con ello evitar que el viento se lleve la semilla.

–¿Cuándo aplica el fertilizante?–, se le pregunta.

–Desde que se siembra se aplica el fertilizante.

Nicéforo terminará esta semana de regar el herbicida en su parcela para esperar a levantar su cosecha al final del ciclo agrícola 2009

–¿Por qué siembra usted?

–Si se logra una buena cosecha, una mínima parte la destinó para consumo familiar y el resto lo vendo aquí en la colonia entre mis conocidos, con ello recupero lo que invertí. No me conviene venderlo con los coyotes porque de lo contrario hasta salgo perdiendo.

Las actividades del campo no escapan al problema de la inseguridad, pues si los campesinos no levantan la cosecha una vez que ya está lista, entonces la gente empieza a llevarse las mazorcas y eso provoca pérdidas entre los productores.

 

Su labor a favor de la comunidad

Nicéforo laboró como portero de la empresa Texfil hace más de 30 años y también fue agente municipal de la colonia El Alto en la década de los setenta, por lo que él se considera como uno de los vecinos que participó en las gestiones para dotar de servicios públicos a esta comunidad.

Rememora que él realizó las gestiones para abrir la primaria Miguel Hidalgo y coadyuvó con los trámites para trazar calles, crear las redes de drenaje y agua potable, así como de energía eléctrica.

Aun cuando está retirado de la política, dice que todavía mantiene la esperanza de que las autoridades apoyen para la construcción de una casa de salud y para la cual cuenta con un predio que gestionó hace tiempo con un particular ya fallecido y ahora los hijos reclaman que les regrese la propiedad.

Por lo pronto, Nicéforo continúa su tarea en el campo.

 
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