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Viernes, 3 de julio de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 A DEBATE  

Vulnerabilidad económica

 
SUSANA RAPPO

En medio de una realidad política que tiene a una parte significativa de la población sin opción electoral, así como de tragedias sociales que indignan cada día más, la economía del país ofrece, a partir de la información de instituciones oficiales como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Banco de México y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), una visión de la debacle económica de los primeros meses del año, que según los pronósticos más optimistas comenzaremos a superar a partir de la mitad del próximo 2010.

La semana pasada comentamos la drástica caída del nivel de actividad económica y por tanto del empleo, reflejo de la vulnerabilidad existente en la base productiva del país. Esta semana, con cifras también al mes de mayo, la información oficial da cuenta de la vulnerabilidad estatal, al disminuir en 20.6 por ciento los ingresos públicos, comparados con los obtenidos en mayo de 2008.

La caída tiene básicamente dos fuentes: la reducción de los ingresos petroleros y los ingresos tributarios.

Los ingresos petroleros cayeron en 27.7 por ciento producto de la reducción de los propios ingresos de Pemex, asociado a la disminución del precio internacional del crudo y a los impuestos que se derivan de la producción y servicios de gasolina y diesel, los derechos sobre hidrocarburos y el impuesto a los rendimientos petroleros.

En el caso de los ingresos tributarios, el desplome al mes de mayo de 19.5 por ciento, comparado con el mismo mes de 2008, viene principalmente por la menor recaudación del Impuesto sobre la Renta y el Impuesto al Valor Agregado, situación que está estrechamente ligada a la reducción de la actividad económica y a la caída del empleo formal.

Las previsiones hasta el momento sobre las reducciones al gasto público pueden resultar modestas, frente a una realidad que no logra estabilizarse frente a la caída.

Pero no sólo las condiciones internas se han agudizado; el reporte de la reducción en la entrada de remesas es otro elemento que agrega un ingrediente más a la vulnerabilidad económica. Según el reporte del Banco de México, el ingreso de divisas por remesas registró al mes de mayo la mayor caída desde 1996 y casi un 20 por ciento menos de las registradas en mayo de 2008.

Dicha caída agrava las condiciones de vida de las familias que la reciben al tener que reducir necesariamente su consumo, al mismo tiempo que cuestiona la estabilidad macroeconómica al presionar sobre el tipo de cambio. Si bien las líneas de crédito negociadas con el Fondo Monetario Internacional, frenaron una mayor devaluación en meses pasados, dicho proceso costó a las arcas nacionales el 20 por ciento de sus reservas internacionales. Estamos a mitad de 2009, y la información que documenta la recesión económica muestra la vulnerabilidad de nuestra economía en todos sus ámbitos, tanto internos como externos.

 
 
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