La presidente de la Federación de Industriales Organizados de Molinos y Tortillerías de Puebla, Elvira Blanco Sánchez, informó que en el primer semestre del año se cerraron 300 establecimientos de venta de tortilla en el estado con una pérdida de 600 empleos, como consecuencia de la crisis económica y el aumento de los insumos.
En el marco de la firma de un convenio de esta organización con la Confederación de Trabajadores de México (CTM) para que consumidores puedan adquirir productos de la canasta básica en las tortillerías, explicó que el incremento de los gastos de producción, principalmente energía eléctrica y gas, fue del 50 por ciento, y ello ha ocasionado que este negocio de la venta de tortilla deje de ser rentable.
Blanco Sánchez indicó que hace unos meses, se tenía un padrón de 4 mil tortillerías en la entidad; sin embargo, en estos momentos quedan unos 3 mil 700 establecimientos de ese tipo.
Agregó que, como consecuencia de la crisis económica, el consumo familiar de tortilla ha bajado casi en un 50 por ciento, ya que, mientras el año pasado una tortillería producía unos 300 kilogramos al día, actualmente sólo se hacen 150 kilogramos.
En relación al precio de este alimento, mencionó que se encuentra entre 7 y 9 pesos el kilogramo, dependiendo en dónde se localice la tortillería, y que no se prevé algún incremento del mismo porque hasta el momento no ha aumentado el costo del maíz.
Por su parte, el dirigente de la CTM y candidato a diputado federal del PRI por el Distrito XII, Leobardo Soto Martínez, dijo que promueven el programa de venta de alimentos de la canasta básica en tortillerías con el fin de apoyar a la economía familiar.
Añadió que a partir de este jueves, las personas podrán encontrar frijol, arroz, pasta y diferentes alimentos enlatados a bajo costo en las tortillerías –que tendrán un distintivo–, además de que cada vez que los consumidores compren tortillas, obtendrán puntos que podrán ser canjeados por algunos productos.
Soto Martínez dijo que la intención de este programa es regresar a los centros de abasto populares, actualmente desaparecidos, e informó que en el mismo estarán participando –en un inicio– 600 tortillerías.
“El fin es detonar el abasto popular a través de las tortillerías para garantizar la preservación del empleo y la economía familiar”, señaló.