A pesar de que se podría provocar un daño ambiental a los mantos freáticos de la zona y de que la pasada administración municipal panista no dejó los estudios de impacto ecológico correspondientes, un grupo de ex ejidatarios de la junta auxiliar de La Magdalena Axocopan, Atlixco, insiste en que se les cumpla con la creación de una Central de Abasto en ese lugar.
Los campesinos pretenden rescatar un proyecto elaborado por la gestión del entonces alcalde panista Felipe Velásquez Gutiérrez, quien ha sido señalado por otros atliscenses de haber cambiado el uso de suelo a cientos de hectáreas de tierras productivas para favorecer desarrollos inmobiliarios; tal es el caso del fraccionamiento Valle Real, de la empresa Homex, que hoy literalmente se está cayendo a pedazos.
Ahora, los habitantes de Axocopan lamentan haber adquirido el dominio pleno de su ejido en 2003 para convertirlo en propiedad privada y así poder vender 34 hectáreas a 10 pesos el metro cuadrado, bajo la promesa del panista de que se les iba a apoyar con la donación de un espacio para poder vender sus productos agropecuarios.
Ayer, en rueda de prensa efectuada en la ciudad de Puebla, los ex ejidatarios reconocieron que no tienen forma de lograr que el ayuntamiento de Atlixco cumpla con ese acuerdo. “Ni tierra, ni Central de Abasto”, Félix Morales Castillo, uno de los que se dijo perjudicado.
Hablaron el pasado 6 de febrero de este año con el actual alcalde de Atlixco, Eleazar Pérez Sánchez, quien les dijo que no construiría ninguna central de abasto en el paraje conocido como Santa Rita. A cambio, les ofreció una “pequeña indemnización”, pero no ha habido más reuniones. Los campesinos la rechazan.
Para Blanca Guzmán, representante de la Asociación para la Defensa del Ciudadano y la Legalidad, quien funge como asesora de los ex ejidatarios, se va a recurrir a los recursos jurídicos que marca la ley para poder beneficiar a los hombres.
Aseguró que existe un derecho llamado “de tanto” de cada ejidatario, el cual sostuvo que se puede hacer válido para recuperar las tierras a pesar de que estas ya fueron vendidas y existe el dominio pleno del ejido.