Sin importar los resultados electorales, el panorama político se complica cada día más y la situación económica de la población se deteriorará mucho más en los próximos dos años porque la recuperación económica es aparente, ya que volverá a entrar en un bache.
La presidencia de la República tiene que dejar atrás la concepción de gobierno dividido para dar entrada a una nueva visión en la que ésta sea compartida, a fin de que se encuentre el equilibrio y se avance de verdad.
Pero las claves son leídas al revés por la presidencia de la República, ya que ha roto con todos sus aliados. A los gobernadores del PRI y del PRD que eran más cercanos a los blanquiazules los han tratado con la punta del pie.
Poco a poco los panistas rompen con todos sus aliados a quienes ven como subordinados de un poder central y en una de esas puede que los gobernadores acaben por entender que la República está formada por estados libres y soberanos.
El único espacio que queda es el Congreso de la Unión y particularmente la Cámara de Diputados y aunque los panistas esperan ganar la mayoría de curules, difícilmente lo lograrán, lo que les obligará a negociar con quienes hoy descalifican.
El panismo se está quedando solo y aislado, su dirigente nacional difícilmente podrá conciliar, pues su ánimo ha sido el de un pendenciero que siempre anunció la llegada del lobo y ahora que es cierto nadie le creerá.
Es momento que las piezas del panismo se empiecen a mover para construir aunque sea algunos puentes colgantes, de otra manera los márgenes de gobernabilidad se le reducirán a su círculo de amigos.
Si los panistas y el presidente de la República siguen rompiendo con todos, llegará el momento en que se quede solo y el periodo terminará como empezó: por la puerta de atrás.