Los sujetos vinculados al ataque contra un camión de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) el jueves de la semana pasada, atentado que dejó como saldo nueve heridos –entre ellos estudiantes de la Universidad Autónoma de Puebla que prestaban su servicio social–, ya han sido identificados y la dependencia, en conjunto con las autoridades federales solicitaron las órdenes de aprehensión correspondientes para detenerlos, informó ayer el titular de la dependencia, Rodolfo Igor Archundia Sierra.
Aunque fuentes de la Policía Federal Preventiva y de otras instituciones federales han filtrado que es muy probable que empleados de la PGJ hayan informado a los atacantes sobre el sitio y la hora a la que transitaría el vehículo pesado por el Periférico Ecológico, lo que facilitó la ofensiva, ayer Archundia Sierra dijo que hasta ahora no hay indicios en la procuraduría para presumir que hay informantes o traidores.
De hecho, en la rueda de prensa que ayer ofreció al lado de los secretarios de Gobernación y Seguridad Pública, el procurador se jactó de la operación de los centros y pruebas de confianza aplicadas al personal de la PGJ e incluso adelantó que está por recibir los resultados de los exámenes en la materia que aplicó la Procuraduría General de la República, comprometiéndose a tomar “las medidas pertinentes” en caso de que se detecten conductas sospechosas o francamente anómalas.
Sobre los ejecutados que fueron encontrados a lo largo de la presente semana en la llamada “zona de riesgo”, Tehuacán y Acatzingo, Archundia Sierra explicó que sólo en dos casos se puede suponer la autoría del crimen organizado. Se trata del asesinato de los hombres en cuyos cadáveres se colocaron cartulinas con amenazas presuntamente hechas por Los Zetas.
Agregó que se ha solicitado la ayuda de la PGJ del estado de México, porque los patrones de ambos homicidios son similares a los que se han presentado en dicha entidad federativa, especialmente por la manufactura de los mensajes.
Los casos a los que se refiere el procurador son los del hombre asesinado hallado el domingo en la cajuela de un auto, en las inmediaciones de Cruz del Sur y los del cadáver arrojado en la lateral de la autopista México–Puebla, a la altura de la planta germana armadora de autos Volkswagen.
El primer interfecto tenía dos cartulinas con amagos contra la Policía Metropolitana y narcomenudistas; al segundo le clavaron en la espalda un picahielos para sostener el cartón en el que se amenazaba a los delatores de Los Zetas.
Sobre el homicidio del director de Industria y Comercio del ayuntamiento de Cuautlancingo, el procurador aseguró que las primeras indagatorias sobre el crimen no apuntan a ninguna actividad del interfecto relacionada con delitos, por lo que se está revisando su vida particular.
En el resto de los casos, apuntó Archundia Sierra, las investigaciones continúan, por lo que no se puede decir que la aparición constante de cadáveres que se vino sucediendo desde el domingo pasado por la noche hasta el miércoles, sea una acción planeada por el crimen organizado.