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Viernes, 26 de junio de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 EPIDEMIO-LÓGICA 

La cirugía y Abulcasis

 
JOSÉ GABRIEL ÁVILA-RIVERA

Abu al–Qasim Khalaf bin Abbas Al–Zahrawi (936–1013), mejor conocido por su nombre latinizado como Abulcasis, nació en la población de Al Zahra’a, más o menos a nueve kilómetros y medio del noroeste de Córdoba, en Andalucía. De nombre impronunciable, fue el cirujano mas connotado de su época entre los musulmanes con una influencia determinante en Europa. Se puede afirmar que incluso se valoró más que el mismo Galeno. Pocas cosas se saben de su vida, excepto aquellas que se pueden deducir y reflejar en sus escritos, compendiados en un solo texto denominado At–Tasrif liman “Ajiza” an at Ta’lif (traducido más o menos como “el método en la medicina”), que es una verdadera enciclopedia médica dividida en 30 compendios, que fueron elaborados a lo largo de su vida y de su carrera como docente e investigador, calculada más o menos en 50 años de práctica. Se sabe que no viajó mucho debido a la gran cantidad de trabajo que absorbía todo su tiempo curando a la gente de su entorno. Pero lo que no obtuvo por los viajes, fue aprovechado en las experiencias obtenidas aliviando los problemas de la gente que le circundaba.

En los primeros capítulos de esta obra impresionante, Abulcasis analiza conceptos de la fisiología de su época, tomando como base la teoría de los “cuatro humores”: sangre (localizada en el corazón); mucosa (limitada al cerebro); bilis amarilla (concentrada en el hígado) y finalmente, bilis negra (ubicada en el baso). Estos tenían como atributos ciertas condiciones primarias, en forma de pares. Así se dividían en calor y humedad; resequedad y frío. La sangre es húmeda y caliente. La mucosa, fría y húmeda. La bilis amarilla, era caliente y seca, mientras la bilis negra, era seca y fría. Estos conceptos se extendían a la enfermedad en una forma bastante curiosa explicando el color amarillento de la piel, teniendo hepatitis; mientras que los catarros eran mucosas que drenaban del cerebro.

En la actualidad estos conceptos pueden ser motivo de risa; sin embargo, se puede considerar como pionero en el área médica conocida como “nosología” (de las palabras griegas nosos, enfermedad y logos, tratado) que al formar parte de los conocimientos, se encarga de describir, explicar, diferenciar y clasificar la amplia variedad de enfermedades y procesos patológicos que afectan a un individuo. Aunque parezca increíble, el tomo 19 abarca conceptos sobre cosmética. Otro volumen se orienta a la descripción, análisis, explicación y utilidad de plantas para tratar enfermedades. Pero su inmortal trascendencia es lograda en el último de los libros denominado “sobre la cirugía”. Fue el primero en explicar procedimientos e instrumentos (la mayoría inventados por él), a través de dibujos artísticamente elaborados. La variedad de operaciones que representa es sorprendente, con disertaciones sobre incisiones, obstetricia y ginecología; tratamiento de heridas, extracción de flechas, reducción de fracturas expuestas y simples. Promovió los antisépticos en heridas, inventó el material de sutura usando intestino de animales, seda, lana y otras sustancias. Describió la división de la arteria temporal y planteó su presión para aliviar ciertos dolores de cabeza. Publicó la mamoplastía (reducción de senos excesivamente grandes) y la operación ocular para resolver cataratas. Propuso técnicas para extraer las amígdalas, describió las traqueotomías e inventó un método para reducir las luxaciones de hombro que después se llamaría “método de Kocher” pero que Abulcasis ya había descrito muchos siglos antes de que el doctor Kocher hubiese nacido.

Otro de sus grandes logros consiste en la explicación de cómo ligar vasos sanguíneos, adelantándose a Ambroise Paré. Muchas otras cosas podrían decirse de Abu al–Qasim Khalaf bin Abbas Al–Zahrawi; sin embargo, en su documento expresa: “... el motivo por el que en este, nuestro tiempo, no encuentro a ningún cirujano profesional, radica en que el arte médico es extenso. Quien lo quiera practicar debe familiarizarse primero con la anatomía”. Hoy esta rama del conocimiento básico con el que debe iniciar sus pasos cualquiera que anhele llegar a ser médico es despreciada en todas las escuelas y facultades de medicina del mundo. ¿Estamos acaso en una especie de Edad Media del conocimiento? Por lo pronto, es imprescindible considerar a Abulcasis como una luz en el oscurantismo de Europa y su recuerdo, debe iluminarnos en el tenebroso proceso de mala preparación de muchos médicos que nos desenvolvemos profesionalmente bajo una óptica que humanamente hablando, deja mucho qué desear. Bajo esta visión, debemos romper con el dicho común de que “Si quieres matar a alguien y con justificación... estudia para ser médico”.

 
 
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