En días pasados se han escuchado voces que pregonan que lo peor de la crisis ha pasado. Ciertamente, la crisis a nivel internacional, especialmente en EU, ha tocado fondo, y ahora la economía ha entrado en un periodo de recuperación.
Ya habíamos comentado en otra nota que la crisis financiera y económica mexicana ha venido desenvolviéndose con retraso respecto a la crisis americana, de tal manera que si ésta última ha tocado fondo desde aproximadamente abril de este año, entonces la crisis mexicana estaría ya tocando fondo también.
La crisis fue muy violenta para Estados Unidos, destrozó bastiones económicos emblemáticos del capitalismo, el sistema de banca de inversión, el sistema de banca comercial y el sector de las automotrices de tecnología americana; sin embargo, la fuerte intervención tanto de la reserva federal como del tesoro americano impidieron que se convirtiera en una depresión económica, al estilo de la de los años treinta del siglo pasado.
El huracán financiero internacional afectó con severidad a México poniendo a prueba extrema la estabilidad macrofinanciera y destrozando la actividad económica, aunque lo peor de la crisis internacional ha pasado, el porvenir de México, sin embargo, aún está lleno de nubarrones.
En el ámbito financiero, la crisis estableció una nueva banda de flotación para el peso mexicano, que está entre los 12.40 pesos en los buenos tiempos y los 15.50 en los malos tiempos, así que por el lado del valor de nuestra moneda vamos a experimentar periodos de tensión que afectarán las tasas de interés e inflación.
El comportamiento del tipo de cambio estará afectado por la fortaleza de las fuentes que proveen de dólares en nuestro país, las cuales se han visto afectadas por la crisis internacional. El precio del petróleo parece evolucionar favorablemente, anda en los 60 dólares, el turismo tendrá que recuperarse, pero la recuperación de las exportaciones será más lenta.
Otro factor a tener en consideración es la evolución de la fortaleza del dólar y su papel como líder del sistema mundial. En los últimos días ha habido cuestionamientos de Rusia y algunos países de Asia respecto de la conveniencia de seguir acumulando dólares y deuda del tesoro americano como parte de las reservas monetarias. La enorme deuda americana pone en duda la fortaleza del dólar. Es esta una situación que plantea un delicado equilibrio internacional, una situación en el que el mundo económico se mueve en el filo de la navaja.
En el ámbito de la actividad productiva la crisis ha puesto en jaque a importantes empresa mexicanas; ha sumido en la parálisis a la actividad de empresas ligadas al sector automotor norteamericano; ha deprimido las exportaciones y en general ha sumido la actividad económica en un fuerte letargo que va a durar muchos meses.
El letargo económico ha terminado por afectar las finanzas públicas a grado tal que las calificadoras de valores están en el camino de rebajar la calificación de la deuda soberana, lo cual tendría implicaciones financieras negativas en tipo de cambio, acciones y tasas de interés.