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Viernes, 19 de junio de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

México atraviesa un momento dulce en el  cine; están haciendo cosas interesantes: Cortés

 

Para su participación en la Angelópolis y en otras ciudades de la República, el bailaor ha venido a México acompañado por 40 personas de su staff, desde músicos, bailadores y escenógrafos / Foto Abraham Paredes
YADIRA LLAVEN

“México atraviesa un momento dulce en la cinematografía, y con la propuesta de grandes cineastas, goza de buena salud. Se están haciendo cosas muy interesantes a nivel internacional y ¿por qué no colaborar en una película mexicana?... ¡que me llamen, que me llamen!”, responde el bailaor Joaquín Cortés a La Jornada de Oriente, cuando se le pregunta su opinión del trabajo fílmico nacional, pues aunque es reconocido como el mejor bailador de flamenco en el mundo, también ha incursionado en el celuloide, bajo la dirección del español Pedro Almodovar.

–¿Qué planes tiene para el cine? ¿Cuál es la referencia que tiene del flamenco que se baila en México?

–En el cine, mi otra pasión, tuve la suerte de colaborar con grandes directores. Soy una persona receptiva, y en el cine me la paso bien, me divierte, porque también es una forma de comunicar. Trabajé con Almodóvar, en la Flor de mi secreto, y a nuestras oficinas llegan propuestas de Italia, Francia, Inglaterra, EU, de muchas partes del mundo.

“Por otro lado, es poca la referencia que tengo del flamenco en México, aunque podría tener más, pero siempre vengo con una agenda muy ocupada. Ahora que vendré más veces me informaré mejor. Se que hay mucha afición y academias. No tengo mucho tiempo libre, pero sí me podría quedar un par de días para darme una vuelta por las escuelas y saber si los profesores son mexicanos o españoles, o mexicanos que aprendieron la técnica en España”.

Previo a la sesión de preguntas y respuestas con los medios de comunicación locales, donde al bailaor se le interrogó desde su propuesta dancística hasta cuestiones personales y su participación en el cine, el ex integrante del Ballet Nacional de España destaca su esencia y raíz gitana: “somos errantes, nómadas, y la danza y la música es nuestra manera de comunicarnos con el mundo”.

“Al igual que los mexicanos, con quienes tenemos una enorme similitud, somos personas que vivimos 100 por ciento al día. No pensamos en el mañana. ¡Olé!, somos demasiado pasionales”.

La amena charla la inició de muy buen humor, explicando el concepto Calé que da nombre a su reciente espectáculo, estrenado hace un par de semanas en Nueva York, y que llega a Puebla, como primera plaza mexicana, hoy viernes 19 de junio a las 20:30 horas, en el Complejo Cultural Universitario de la UAP.

Calé, que en castellano significa gitano, es su séptima coreografía y representa una retrospectiva de casi 30 años de carrera artística, periodo en el que ha puesto en escena seis obras, como coreógrafo y director de su propia compañía. De este modo, el espectáculo se convierte en un ensamble de varias obras como Cibayí, Amoríos, Live, De amor y odio, y Mi soledad.

Para su participación en la Angelópolis y en otras ciudades de la República, el bailaor ha venido a México acompañado por 40 personas de su staff, desde músicos, bailadores y escenógrafos.

 

Podría abrir escuela de flamenco en México

Para hablar con el hombre que revolucionó el flamenco en el mundo ha llegado una veintena de medios, desde impresos, radio y televisión, y mientras es atajado por los compañeros fotorreporteros para obtener la mejor imagen del esbelto y bien parecido español, sin más rompe el hielo con los espectadores: “es un placer venir a México, no sólo porque tenemos la misma lengua, si no porque siempre he sido bien recibido por el respeto y el amor que le tengo a los mexicanos. Aquí hay muchos admiradores del flamenco, de la tradición gitana y han sabido entender mi mensaje. Cuando me voy, parto con un sabor dulce, con ganas de volver”.

–¿Qué significa llegar a un país hermano, pero con una forma distinta de danzar, de bailar, y de ver la realidad? –pregunta el primero.

–Cada país tiene una forma de baile y danza primitiva, que los identifica del resto. Nosotros los gitanos somos de raíces hindúes, pero también andaluza, por eso nuestro baile es una fusión, como aquí en México, donde cada estado tiene un folclor diferente.

A unos minutos del primer ensayo que realizará en el Complejo Universitario, comenta que, aun cuando todavía no cuenta con una escuela en ninguna parte del mundo, porque sigue en activo, “si alguna vez decido abrirla será en respuesta a muchos interesados, y será en varias países, incluso México, porque me gusta estar cerca de los alumnos para ver cómo trabajan y evolucionan”.

–¿Cómo ha sido la evolución de tu flamenco? ¿Cuál es tu principal inspiración?

–Me inspiran mis vivencias, la gente, la suerte que tengo de viajar por el mundo. Cuando me pongo a filosofar también me inspiran los olores, los colores, los sabores, mil cosas que pasan en la vida… y esto de la evolución creo que va ligado a uno, pero yo lo sustento con un trabajo de investigación para crear nuevos movimientos coreográficos.

“Además me lleno de muchas cosas: del séptimo arte, de mis colaboraciones en campañas publicitarias, de la moda, soy como una esponja, recibo información de muchísimas partes que luego plasmo en mis obras”.

 

“El tiempo me ha dado la razón”

Conforme pasa el tiempo llegan más reporteros. Es todo un mundo de gente al que Joaquín sonríe animado. Ya lo han interrogado más de 10 medios, y todavía hay una lista enorme en espera. “Cómo preguntan…”, comenta sonrojado, por el calor que arrecia. No faltó quien le sugiriera: “quítate el saco”, pero sólo quedo en propuesta.

–¿Qué cosas nuevas vamos a ver en Calé? ¿Cuál es el sello de Joaquín Cortés que lo diferencia del resto de los bailaores? –le preguntó otro de los reporteros.

–No hago flamenco ortodoxo, porque siempre he creído en la evolución. Mezclo la danza clásica con la  contemporánea y el flamenco.

“Hoy en día hay muchos bailarines que son copia de Cortes, aunque no lo digan. Siempre hay un pionero, un revolucionario, que abre el camino a los demás”.

“Anteriormente, el flamenco ortodoxo no tenía fusión, y cuando llegué al tablao cambiamos todo, sin perder la esencia. Muchos no estaban de acuerdo con ello, y se creó una gran polémica, pero el tiempo me ha dado la razón. A 28 años de mi primer baile, me siguen todavía. Por eso es bueno adelantarnos al tiempo, nos abre la visión”.

–¿Qué significa Federico García Lorca para los gitanos?

–Mucho. Fue andaluz, como yo, y era un gran enamorado de la cultura gitana. En Pasión gitana le hice un pequeño homenaje; por cierto es una de las piezas más bonitas que he creado en mi historia, sobre todo por lo que admiro de su poesía.

–¿Qué es para ti el flamenco?

–Es una manera de vivir, de comunicarme con la gente. Es mi cultura, y lo llevo en la sangre. Desde la cuna me decían: “mira, mueve las manos”. Son mis genes.

Hoy día, la referencia de danza española tiene un nombre: Joaquín Cortes, quien con el espectáculo Cibayí, en 1992, fundó su propia compañía, y creó un estilo propio. Pasión gitana, coreografía y dirección de su autoría, ha sido el espectáculo español de flamenco más visto en el mundo.

 
 
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