Un grupo de vecinos de Santa María Atlihuetzía se manifestó en la sede de la diócesis de Tlaxcala, con el argumento de que el párroco Luis Paredes García, que está encargado de la iglesia de Yauhquemehcan, “quiere imponer su voluntad”, ya que desde su llegada en febrero pasado disminuyó las medidas de seguridad en ese templo y dejó de celebrar algunas misas.
Sin embargo, el secretario del obispado, Enrique Ruiz Delgado descartó que esas acusaciones sean verídicas, e incluso consideró que los pobladores “están mal informados”.
Detalló que desde su llegada al estado en mayo pasado, el obispo Francisco Moreno Barrón se “entusiasmó con la causa de los Niños Mártires de Tlaxcala”, por lo que realizó diversas gestiones para instalar un santuario dedicado a esas imágenes y pensó en el ex convento de Atlihuetzía.
En caso de que ese inmueble sea restaurado y acondicionado para ser un santuario, el pueblo ya no sería una filial de San Dionisio Yauhquemehcan, sino que se elevaría a la categoría de cuasi parroquia, explicó.
Incluso, el máximo jerarca de la grey católica envió al capellán Gerardo Galán al ex convento para que fuera preparando la cuasi parroquia, sin embargo encontró resistencia de algunos colonos de Atlihuetzía.
“La postura del obispo es que si no se puede hacer, no se hace. Ahora el padre Luis Paredes está sirviendo al pueblo y sus comunidades, se le encomendó que atendieran hasta donde pudiera, Atlihuetzía ha sido filial de San Dionisio Yauhquemehcan siempre y la gente seguirá siendo atendida ahí, obviamente que un solo párroco para todas sus comunidades no es suficiente”.
Enrique Ruiz agregó que ese ex convento “es majestoso y el obispo desea hacer ahí el santuario; se propuso a los habitantes y se llegó a un acuerdo, pero las malas informaciones y malos entendidos no han permitido que se lleve a cabo el proyecto”.
Aseguró que los señalamientos que hacen algunos pobladores de Atlihuetzía en contra del párroco Luis Paredes no están fundamentados, ya que la normatividad de la iglesia marca que el sacerdote es el que tiene la administración total del templo a su cargo.
Por su lado, Selene Rivera, una de las inconformes, acusó que el padre Luis Paredes “ha impuesto sus caprichos, pidió privacidad y que se le deje abierta la puerta para que meta su vehículo, que no haya porteros y suspendió todas las misas”.