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Jueves, 18 de junio de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

Maestros cercanos al SNTE 51 piden el cambio de Cirilo Salas

 
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

El secretario general de la sección 51 del SNTE, Cirilo Salas Hernández, está preparando una marcha de “desagravio” para la próxima semana, con la que pretende demostrar que tiene más profesores de su lado que la disidencia magisterial; sin embargo, la organización de la movilización le está resultando adversa, ya que algunos mentores en lugar de sumarse han exigido un congreso extraordinario en el sindicato para cambiar de dirigentes, a los cuales culpan de la actual crisis por la que atraviesa dicha organización gremial.

O por lo menos eso ocurrió en la escuela Venustiano Carranza, de la ciudad de Puebla, en donde el miércoles de esta semana fueron convocados los secretarios generales y los integrantes de los comités delegaciones del sindicato y el encuentro acabó siendo una auténtica rebelión contra el gris dirigente del SNTE 51.

La reacción que hubo en ese encuentro fue resultado de una combinación del malestar generalizado que existe en el magisterio por la represión que la semana pasada hubo contra maestros poblanos y por los engaños, o mejor dicho dislates, de Cirilo Salas.

Para empezar, cuando se citó a la reunión se dijo que sería para discutir el avance de la revisión salarial que se tiene con el gobierno del estado y que estaría presente Cirilo Salas; pese a que se remarcó que se trataría de un dialogo con el secretario general, muchos de los integrantes de los cuerpos intermedios del sindicato no asistieron al llamado, lo que se debe de interpretar que se ha menguado el poder de convocatoria del dirigente y que muchos no quieren saber nada de él.

El error inicial que se cometió en esa reunión –que empezó a las 11 de la mañana– es que cuando los secretarios generales e integrantes de los comités delegacionales que si acudieron y ya se habían instalado, les comunicaron que no llegaría Cirilo Salas, que la reunión estaría presidida por un secretario de Organización del Comité Ejecutivo de la sección 51. Eso lo sintieron como una primera burla.

La persona que mandó Salas a presidir la reunión les comunicó que en la negociación económica el gobierno del estado había rechazado la propuesta de otorgar un bono anual de 5 mil pesos, que se entregaría a personal administrativo por medio de vales de despensa, y que el sindicato magisterial había decidido organizar una marcha para presionar al Poder Ejecutivo y conseguir el otorgamiento del bono en cuestión.

Inmediatamente después de que el enviado mencionó lo del bono, agregó que la marcha también serviría de apoyo para el sindicato, luego de que se había conseguido aniquilar a la disidencia magisterial con los actos violentos de la semana pasada; eso, sintieron varios asistentes, fue una segunda burla.

Las protestas contra esas propuestas de inmediato brotaron, pues muchos de los participantes ya no pudieron ocultar su malestar.

Para empezar mostraron su enojo por los engaños de que estaban siendo objeto, como es el hecho de que les ofrecieron una reunión con Cirilo Salas y éste no llegó; asimismo, señalaron que lo del bono era otro timo, que el fin no era protestar por el asunto de los vales de despensa, sino se quería llamar a los profesores a las calles con ese pretexto, pero en realidad lo que se busca es atacar a la disidencia.

Incluso un mentor hizo el siguiente comentario: “¿Desde cuándo el sindicato hace un protesta por un bono de 5 mil pesos?, si eso fuera ya tendríamos el doble de prestaciones”.

 

Ahí no terminó todo

Algunos representantes sindicales externaron una posición congruente y, sobre todo, valiente, al indicar que no estaban de acuerdo con la represión –promovida por la cúpula del SNTE– contra la disidencia, pues aunque los detenidos no comulgan con la dirigencia gremial, al final de cuentas son profesores que no merecen ese trato y entre mentores debe haber solidaridad.

Cuando los organizadores de la reunión creían que ya había pasado lo más fuerte, que los asistentes ya se habían desahogado, vino lo peor.

Uno de los participantes sugirió que en lugar de organizar una marcha de apoyo a Cirilo Salas lo más conveniente era demandar que se realice un congreso extraordinario en la sección 51 del SNTE para elegir a un secretario general que no sea blandengue, que no sea ilegitimo y no sea un represor.

Como siempre ocurre en estos encuentros, algunos se sumaron al malestar y otros se uniformaron a la línea oficial del sindicato.

Lo que queda claro de ese encuentro es que Cirilo Salas es un dirigente gris que no es querido ni por la gente que no se ha sumado a la disidencia.

Si la cúpula del SNTE realmente quiere poner fin al conflicto magisterial de Puebla, una medida que debe de adoptar de inmediato es defenestrar a Cirilo Salas, quien no es querido por las bases que representa, no tiene liderazgo, es un hombre mediocre y que no tiene la más remota idea de cómo remediar la crisis de credibilidad que enfrenta su organización.

Se sabe que en la dirección nacional del sindicato que preside Elba Esther Gordillo Morales ya se había pensado en la posibilidad de quitar a Cirilo Salas y dejar a Eric Lara, quien es el líder de la sección 23. Esa opción se había analizado por la incapacidad del primero de ellos para poder dirigir a la agrupación, a diferencia del segundo, que ha demostrado ser un hombre resistente para este tipo de crisis.

Pero después se descartó esa idea bajo el criterio de que en otros estados se podrían generar movimientos disidentes del magisterio para tumbar a los líderes seccionales.

Sin embargo, tal como están las cosas en Puebla, en el SNTE debe volverse a valorar la remoción de Cirilo Salas, pues al final de cuentas es un secretario general de ornato.

 
 
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