Desde pequeña Velia Domínguez Navarro ayudó a sus padres a la venta de barbacoa, consomé de carnero y cecina en el municipio de Chiautempan, por lo que al ver que esta actividad comercial era de su agrado y además rentable, optó por hacer a un lado sus estudios profesionales para dedicarse al 100 por ciento a este oficio.
Casi todos sus hermanos se dedican a esta actividad, pues sus padres Timoteo Domínguez Heredia y Emelia Navarro Rodríguez trabajaron arduamente para conseguir dos puestos en el mercado municipal de Santa Ana Chiautempan, para que en ese espacio pudieran comercializar la comida que preparan diariamente.
Velia explica que esas accesorias son ocupadas actualmente por la mayoría de sus hermanos quienes se dedican a este giro comercial, pero se distribuyen los días de la semana para que cada uno de ellos vender en esos espacios.
“Nosotros desde un principio nos repartimos los días que vamos a vender, por ejemplo a mí me toca en Santa Ana los jueves y los sábados, y los demás días a mis hermanos”, señaló Domínguez Navarro.
Asegura que desde pequeña le llamaba la atención ver los borregos en el establo que tiene su padre en San Pedro Muñoztla y observar como mataban a estos animales, para que de esta manera sus padres y hermanos pudieran hacer el consomé de carnero y la barbacoa que al siguiente día iban a vender en los diferentes mercados.
Recuerda que sus padres a los 24 años de edad le dieron la oportunidad de dedicarse de lleno a la venta de estos alimentos y ya son 12 años los que lleva dedicándose principalmente a la venta de la cecina.
–¿En qué otros municipios vendes? –se le inquiere.
–Sólo en Santa Ana los jueves y sábados, pero mis demás familiares van al mercado de Tlaxcala y de San Pablo Apetatitlan, aunque tengo otro hermano que puso un negocio por la estación de Bomberos, rumbo a Apizaco.
–¿En donde vives no te conviene poner un negocio similiar? –se le pregunta.
–Vivo en Apizaco y siempre me traslado a Santa Ana, pero no me conviene porque allá hay gente que también vende consomé y aquí la verdad es que ya tengo clientes y aparte tengo que ver a mis hijos y a mi esposo–, responde Velia.
–¿Se te dificulta ser ama de casa y comerciante al mismo tiempo? –se le inquiere.
–No, bueno algunas veces porque mis hijos estudian en Apizaco y los jueves que vengo a vender a veces tengo que encargar el negocio para ir por ellos a la escuela y regresar o sino tengo que cerrar temprano.
Dice que las ventas han disminuido desde hace algunos años, pero Velia está segura de que la venta de cecina sí deja buenas ganancias, pues con lo que gana diariamente puede llevar una vida económicamente estable.
–¿Es buen negocio la venta de la cecina?
–Sí, como todo hay ventas muy buenas, pero también ventas bajas como ahora que están flojas, pero esperamos que más adelante se compongan.
–¿Cuánto cuesta actualmente el kilo de cecina?
–Compro a 70 pesos el kilo y aquí en el negocio lo vendo a 160 pesos ya preparada, le ponemos queso, aguacate, tortillas y así se ve más sabroso, a la gente se le antoja más (risas).
Admite que desde que se presentó el problema de la contingencia sanitaria en el país sus ventas cayeron en 50 por ciento, pero en los últimos días éstas han aumentado.
–¿Con el problema de la contingencia sanitaria por el virus de la influenza humana en qué porcentaje bajaron tus ventas?
–La gente casi ni salía de sus casas, el turismo no llegaba y por eso de la influenza mis ventas bajaron casi 50 por ciento, pero ahí la llevamos poco a poco, han aumentado casi en 20 por ciento, pero ojalá y se recuperen más porque sí está difícil la situación.
–¿Qué puedes comentar sobre el turismo que llega a esta ciudad? –se le pregunta a la mujer comerciante.
–Ya no es como antes, me acuerdo que hace años cuando venía a trabajar con mis padres la gente llegaba y no nos dábamos abasto, ahora ya es muy raro que vengan los turistas y eso sí nos perjudica mucho, pero lo bueno es que la gente ya nos conoce.
Velia apunta que este oficio es una buena herencia que le puede dejar a sus dos hijos, “pues ser comerciante es bueno y ser tu patrón mucho mejor”.
“Creo que sí es bueno esto y si mis hijos no quieren dedicarse a estudiar, pues esta es una buena herencia, en esto tuve y todavía tengo para sobrevivir, para comprarme mis cosas y todo eso, y sé que si mis hijos si se dedican a esto también les irá bien, pues aparte les gusta”.
–¿Qué edad tienen tus hijos? –se le pregunta.
–Todavía están chavitos, van a la primaria, ellos me ayudan a hacer los mandados o a veces hasta atender a la gente y si no se van con mis hermanos a ver cómo matan a los borregos.
–¿Sabes matar borregos?
–Sí sé (risas), pero principalmente me dedico a vender cecina y mis hermanos a la venta de barbacoa y consomé.