El beatbox apareció dentro de la cultura hip–hop en la década de los 80. La cultura callejera hip–hop creó formas creativas y obras de arte para expresarse aunque con pocos recursos y casi nula producción. En ese sentido no hay nada más básico que el beatboxing. El beatbox es un recurso mediante el cual un ser humano se puede convertir en una banda completa; los betaboxeros logran sonidos de percusiones con sus lenguas y, al mismo tiempo, pueden imitar el sonido de un saxofón con la garganta. El beatbox toma su nombre de los primeros aparatos que reproducían ritmos electrónicos y al igual que las cajas de sonido, el beatbox evolucionó en las últimas décadas. Durante los 80 los beatboxeros inicialmente fueron una suerte de percusiones humanas: se concentraron en imitar el efecto de una sólida base rítmica. En los 90 el beatbox quedó relegado porque el hip–hop ganó espacios comerciales y sus producciones contaban con la asistencia de tecnología avanzada. Los beatboxs parecían volverse obsoletos. Hoy, los beatboxeros más famosos son bandas completas, vocalistas y DJ’s dentro de una misma garganta. Greg Patillo, por ejemplo, originario de los Estados Unidos, genera ritmos complejos, imita efectos especiales y al mismo tiempo toca su flauta trasversal. Como en el caso de Patillo, los nuevos beatboxeros incluyen crecientemente “verdaderos” instrumentos. Butterscotch resultó una aclamada concursante del programa de televisión America’s Got Talent con técnicas de beatboxing que le resultaron novedosas al público americano. Butterscotch se ha consolidado desde entonces como una de las betaboxeras más completas: en su técnica se combinan el canto bluesero con el beatbox y además ella toca el piano. Butterscotch frecuentemente sale de gira con la banda del vanguardista Mike Patton, Peeping Tom. En este milenio el beatboxing se promueve eficazmente con videos trasmitidos por internet en páginas como www.humanbeatbox.com y youtube. Además, portales como Google patrocinan concursos y actos de beatboxing.
El beatbox, para apreciarlo, es necesario escucharlo en vivo. Escuchar una orquesta completa tocando a Mahler puede ser una mejor experiencia pero presenciar como de una sola garganta, de un hombre beatboxeando, salen todos los sonidos de una orquesta resulta también algo realmente asombroso. El beatbox es un suceso que se tiene que experimentar en vivo y difícilmente se puede apreciar en un disco. En general los mejores álbumes incluyen beatbox pero no exclusivamente: suelen grabarlo acompañado de una banda y con mucha producción.
Una excepción es Rahzel, un músico sensacional que saca al beatboxing de un happening callejero. Rahzel no sólo es un malabarista de beats sino también un compositor sensible y un músico brillante. Cuando ya se pensaba que el beatbox no iba a sobrevivir a la nueva tecnología para producir sonidos, actualmente, ocupa un lugar importante como instrumento en el arsenal del rock. El betabox es hoy una alternativa sonora al lado de una guitarra y un piano. Artistas con propuestas tan diversas como Björk, Justin Timberlake y Lilly Allen lo usan en sus canciones.