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Martes, 16 de junio de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 OPINIÓN 

La falsa salida al dilema de las finanzas públicas

 
ARTURO HUERTA GONZÁLEZ

El fin de semana pasado, el secretario de Hacienda y Crédito Público viajó a Estados Unidos para reunirse con analistas económicos y financieros de los principales bancos y fondos de inversión, así como de las agencias calificadoras internacionales, para “defender” la economía mexicana. Ello se debió a que en semanas anteriores, tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como diversas calificadoras de fondos de inversión señalaron que el país tendrá problemas para seguir manteniendo una buena calificación de inversión de su deuda ante los problemas crecientes que enfrentan las finanzas públicas. Cabe recordar que éstas han estado presionadas por la fuerte caída de los ingresos petroleros (dado el menor precio internacional del petróleo, como las menores exportaciones de crudo) y también por los ingresos por impuestos a consecuencia de la menor actividad económica. Ante ello, el capital financiero internacional teme que nuestro país pueda caer en moratoria de su deuda, por lo que las empresas calificadoras de la deuda tienen en perspectiva bajar la nota para México a fin de evidenciar el riesgo que se corre por parte de aquellos que quieran seguir comprando la deuda que México emite para buscar financiamiento. De ahí la preocupación del gobierno mexicano, y por eso el viaje del señor Carstens a Estados Unidos, para “ratificar el compromiso del gobierno federal con el mantenimiento de unas finanzas públicas sólidas” que permitan hacer frente a dichos pagos.

El FMI y las calificadoras internacionales han exhortado al país a realizar ajustes en el campo fiscal a fin de evitar caer en grandes déficit fiscales y sobre todo en incapacidad del pago de su deuda. En esa perspectiva ha venido actuando el gobierno federal. En ello se ubican los subejercicios presupuestales, el superávit fiscal en el primer cuatrimestre del año, el recorte del gasto público por 35 mil millones de pesos anunciado el mes pasado, así como retomar el debate del impuesto al valor agregado (IVA) a alimentos y medicinas, y mayores recortes al gasto público en los próximos meses y para 2010. El gobierno federal está haciendo todo esto porque le interesa ser bien visto por el capital financiero, sin importarle que tales medidas de política económica acentúan la crisis, y menos vienen a atender las demandas nacionales de empleo y bienestar.

Se viene insistiendo por los organismos financieros internacionales y la banca internacional, y por sectores nacionales ligados a tales intereses, que se debe fortalecer los ingresos públicos a través del impuesto al IVA. Cabe recordar, que en plena crisis de 1995 el gobierno incrementó dicho impuesto, y el resultado fue menor captación tributaria. Los impuestos no pueden incrementarse cuando están disminuyendo los ingresos de las empresas e individuos, pues hay menos capacidad de pago de impuestos. No por nada, cuando se reducen los ingresos de los deudores, se incrementa la cartera vencida, y lo mismo acontece con el pago de impuestos.

Hay que tener memoria histórica y recordar que todas las propuestas de política económica emanadas de los organismos financieros internacionales, nos han llevado a crisis tras crisis. No será a través de recortes en el gasto público e incrementando el IVA como se lograrán finanzas públicas “sólidas” y como se saldrá de la crisis. Tal política fiscal seguirá contrayendo la actividad económica, y con ello la captación tributaria, por lo que no se fortalecerán las finanzas públicas; además, en el contexto actual de fuerte caída de las exportaciones, como de la inversión del sector privado y el consumo de las familias, todo lo cual contrae la actividad económica, el gobierno no puede trabajar con saneamiento fiscal. No puede contraer el gasto público, ni aumentar impuestos, pues más se restringe la economía y el empleo. Lo que el gobierno debe hacer es incrementar significativamente el gasto público y trabajar con gasto deficitario para así expandir la demanda y la actividad económica. Se podrá preguntar, y como el gobierno financiará ese déficit fiscal. No se necesita de la deuda externa para encarar un gasto deficitario, si éste se destina a impulsar la producción nacional y se evitar filtraciones del gasto hacia importaciones, como hacia la adquisición de divisas. Si el gobierno se ha venido endeudando en dólares es justo para satisfacer la demanda por dólares que ejercen los especuladores y los que demandan productos importados en mayor proporción que lo que el país exporta. El gobierno no necesita de dicha deuda, pues viene trabajando con superávit fiscal. Así que perfectamente puede trabajar con gasto público deficitario y revisar el movimiento de mercancías y capitales, para evitar filtraciones del gasto hacia el sector externo, y así no requerir de mayor deuda externa. Si el gobierno está preocupado por el grado de inversión de las calificadoras internacionales, es para asegurar que siga viniendo el capital externo para poder financiar a los especuladores, y ello no actúa a favor del crecimiento económico, pues no obstante dicha entrada de capitales estamos en crisis. La preocupación del gobierno debe ser impulsar la dinámica económica nacional y el empleo y no seguir instrumentando políticas a favor del capital financiero que nos llevan a mayor crisis.

 
 
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