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Martes, 16 de junio de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

Así como el pez, Darío Carmona por la boca muere

 

El secretario general de la sección 51 del SNTE, Cirilo Salas Henández durante el recorrido por las instalaciones después de ocho meses de no pisarlas / Foto Arturo Alfaro Galán
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

El miércoles 10 de junio por la tarde–noche, el titular de la SEP, Darío Carmona García, citó a los encargados de niveles de esa dependencia, junto con otros funcionarios. El objetivo de la reunión no sería otro que hacer la siguiente definición, palabras más, palabras menos: “Eso que les pasó, se lo merecen los desleales”.

¿A quién se refería el funcionario?

Pues a los maestros disidentes que ese miércoles, al mediodía, habían chocado con la Policía Judicial y la Estatal, dejando un saldos de 30 lesionados y 15 mentores detenido. A todo ellos el encargado de la SEP lo tildó de “traidores”.

Algunos de los funcionarios que lo escuchaban se mostraron lisonjeros y aplaudieron a Carmona García, mientras que otros se quedaron callados, contuvieron sus palabras de desacuerdo, pues saben que disentir dentro de la SEP equivale a ser considerados “desleales” y sufrir cualquier acto de represión.

Carmona se ufanó de haber acabado con el conflicto magisterial y anunció que se reforzaría la vigilancia en la sede de la SEP.

Desde ese día, la Secretaría de Educación Pública se ha convertido en el corral de la ignominia, ya que los maestros y los ciudadanos en general que deseen hacer un trámite en ese edificio, que es público, no podrán entrar al mismo. Los atienden en la reja del inmueble, y si tienen cita con algún funcionario, desde ahí se debe de anunciar para que un guardia verifique si efectivamente lo están esperando y posteriormente lo lleven escoltado a la oficina que se dirige.

Esa seguridad no se observa ni en la Procuraduría General de Justicia ni en la Secretaría de Seguridad Pública, en donde tendrían suficientes motivos para tomar esas medidas que no son extremas, son paranoicas.

Con esa actitud quedó muy lejos aquel día en que Darío Carmona, una vez que había asumido la titularidad de la Secretaría de Educación Pública, mandó a quitar unas barreras que estaban colocadas en la entrada principal de la dependencia y servían para revisar a quienes ingresaban. En aquella ocasión el funcionario proclamó que la SEP no era cárcel, no era la Procuraduría General de Justicia, era “la casa de los maestros” y éstos podían entrar con entera libertad.

Ahora Carmona ha convertido a la SEP en un bunker, en un corral, y como si fuera carcelero o un policía malandrín, se dedica a perseguir a los profesores que cuestionan al SNTE. Es decir, este hombre ahora pisotea lo que algún día dijo que sería su proyecto como encargado de las políticas públicas de educación. 

Al inicio del sexenio, cuando llegó al cargo, le dijo a este tecleador, en una entrevista que le concedió, que “Había llegado la hora de la academia; la SEP dejará de ser una secretaría que solamente hace política”.

Nunca se cumplió esa promesa. Si se observa el desempeño del titular de la SEP en el último año es posible observar lo siguiente:

No es un funcionario preocupado por el bajo nivel de la educación en Puebla. Es un integrante del gabinete que no tiene cifras de las que pueda presumir para decir que mejoró la enseñanza pública o que antes de concluir el sexenio se alcanzarán metas que procurarán un mejor desarrollo para los niños y jóvenes que ingresan a los planteles oficiales.

En cambio, desde hace mucho el titular de la SEP dedica mucho de su tiempo a ser operador electoral. Y de ocho meses a la fecha, la mayor parte de sus esfuerzos se dirigen a combatir a la disidencia magisterial, luego de que Carmona se convirtió en una especie de empleado de la presidente del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales.

Visto de otra manera, lo que un día dijo que combatiría, ahora es su línea de conducción. Los vicios que alguna vez prometió que combatiría, el los reproduce sin ningún pudor. Ya que de la academia se olvido y ahora es alguien que usa a la SEP para hacer política  facciosa.

Ahora, vale la pena preguntarse: ¿por qué le llama desleales a los disidentes?, ¿desleales a quién o a qué?, ¿Darío Carmona tiene autoridad moral y jurídica para decir quién es leal o traidor en asuntos de orden laboral y que únicamente conciernen a los sindicatos?

Para responder a estas preguntas, es necesario recordar que antes de ser funcionario de la SEP, el señor Carmona simpatizaba con los sindicatos independientes al SNTE.

Entonces eso significa que él tampoco ha sido leal, ya que ahora protege a los que antes fustigaba. Es decir, a los líderes del SNTE.

Y es claro que Darío Carmona resultó tener una visión policiaca, represora, obtusa, del quehacer educativo, pues una de las premisas de la enseñanza moderna es la de inculcar entre los alumnos la cultura de la paz, los valores de la democracia y el sentido ético de la vida. Pero es claro que el titular de la SEP no sabe de qué se tratan esos conceptos.

 
 
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