El tiempo pasa, las sociedades cambian, cada generación, grupo, nación vive procesos constructivos o destructivos particulares, mismos que las marcan; cada generación le teme a cosas distintas; por ejemplo, quienes nacimos durante la guerra fría y presenciamos la caída del socialismo (con las imágenes que se repetían en los noticieros: alemanes abrazados, gente de todas las razas tomándose fotos frente a los escombros, mientras otros guardaban un pedazo de muro como
souvenir) dejamos de tenerle miedo a la tercera guerra mundial.
En cambio, crecimos con los enemigos bien identificados: el calentamiento global, la contaminación, el cáncer, el sida, el terrorismo y, sí, el desvanecimiento de las utopías.
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