Esta vez intentará evitar el error del año pasado, donde a pesar de todo el desorden directivo se quedó en el equipo y pagó el precio con su cese en la jornada 7.
José Luis Sánchez Solá ahora sí es consciente y parece haber aprendido de lo anterior, por lo que ha amenazado a su directiva, sea quien sea, de que si no se cumplen con los puntos señalados en su petición dejará al cuadro de la franja; por lo tanto, ha dado el ultimátum de que si se llega al viernes sin concretar nada en cuanto a jugadores, contratos, condiciones de trabajo, el dejara a la franja que sigue sin resolver nada en el plano directivo.
“Para mí el viernes se acaba, si el viernes no hay algo definitivo me hago a un lado por la problemática que se tiene y por compromiso que se adquiere, porque yo no hago milagros”.
Indicó que la falta de planificación afectará el rendimiento del equipo y él no puede llegar al draft de jugadores, a construir de nueva cuenta al equipo, a conseguir jugadores al cuarto para la hora del cierre de registros, sobre todo cuando ya se tiene una base.
“Tengo que llevar al equipo hecho, sino para que jugamos, nunca se ha planificado a mayor tiempo, viene un torneo y empieza el objetivo, acaba el torneo y acaba el objetivo, no se puede seguir así no se tiene continuidad”, manifestó el técnico.
Agregó que debido a ello esta etapa es normal para un equipo como el Puebla, que no tiene ni pies, ni cabeza y que se reinventa cada año.