Los hechos violentos –de este miércoles– ocurridos en el Centro Histórico en contra de profesores disidentes y activistas de derechos humanos provocarán que el conflicto magisterial se revitalice faltando poco días para concluir el ciclo escolar y cuatro semanas para las votaciones federales. Ante tales sucesos, vale la pena preguntarse: ¿a quién conviene este tipo de proceder?
Por lo menos se pueden hacer tres lecturas para intentar entender lo que está sucediendo atrás de esos hechos de violencia.
La primera lectura es que el conflicto magisterial venía languideciendo, ya que muchos profesores ya no estaban respondiendo a la convocatoria del Consejo Democrático Magisterial Poblano (CDMP) para movilizarse o cuidar los edificios de las secciones 23 y 51 del SNTE que tenían tomados desde mediados del año pasado.
El estallido de violencia de ayer, el cual dio por resultado la detención de 15 personas y que otras 30 resultaran lesionados por una acción que provocó la propia disidencia que intentó apoderarse de la sede alterna del SNTE 23, permite dar nuevamente banderas de lucha al CDMP, ya que ahora el movimiento pugnará por la liberación de los docentes encarcelados.
Eso generará un mayor enojo de miles de profesores principalmente contra el SNTE y sus dirigentes; contra el Partido Nueva Alianza (Panal) y contra el titular de la SEP, Darío Carmona García, ya que este funcionario en muchas ocasiones amenazó con resolver el conflicto por la vía violenta.
En este escenario el que se ve beneficiado es el PRI y el secretario de Gobernación, Mario Montero Serrano.
Vamos por partes:
Con estos hechos se desactivan las redes de apoyo que el SNTE había estado construyendo de profesores para apoyar la movilización a favor del Panal y del PAN el día de los comicios federales. Lo cual, ayuda al PRI.
Al mismo tiempo, Mario Montero Serrano genera un desgaste contra el SNTE y Darío Carmona García, lo que implica golpear al grupo político del titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Javier López Zavala. Todo ello como parte de la pugna que existe en el interior del grupo marinista entre Montero Serrano y López Zavala, que es la lucha por la candidatura del PRI al gobierno del estado.
Además, tener débil al SNTE significa restarle un grupo de apoyo a Rafael Moreno Valle Rosas en su camino a ser el candidato del PAN a gobernador.
Una segunda lectura es que finalmente hicieron efecto las presiones de la dirigencia nacional del SNTE de que podría provocar un proceso de inestabilidad en contra del gobierno del estado si no actuaba de manera violenta contra la disidencia.
En esta columna, hace un par de meses, se narró que un grupo de enviados de la presidente vitalicia del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales, se reunió con un grupo de funcionarios del gobierno del estado, en la Ex Hacienda de Chiautla, y ahí se hizo la siguiente amenaza:
Que si desde el Poder Ejecutivo estatal se seguía alimentando a los grupos inconformes del SNTE, el sindicato podía generar movilizaciones permanentes en contra de la administración de Mario Marín Torres, además de revivir a nivel nacional el Lydiagate; es decir, que se crearía una crisis de ingobernabilidad.
Se dice que Gordillo Morales había fijado como plazo para no materializar sus amenazas antes de que concluyera el ciclo escolar.
A eso obedece a que haya sido en esta fecha la recuperación de los edificios de las secciones 23 y 51 SNTE y se desatara la represión contra los disidentes.
Una tercera lectura es que finalmente el movimiento del CDMP ya dio sus frutos, que fue debilitar electoralmente al SNTE y al Panal, y para el gobierno del estado ha empezado a ser un problema, sobre todo porque se planteaba como una disidencia permanente que ya estaba exigiendo tener un reconocimiento similar al del SNTE.
El gobierno esperó a que el movimiento se reblandeciera para frenarlo y eso pasó ayer.
Con el tiempo se sabrá cuál de estas tres lecturas es la correcta.
Lo que si es cierto es que una cosa son las negociaciones y pugnas políticas en torno al conflicto magisterial, y otra que es real y genuino el malestar de las bases magisteriales contra Elba Esther Gordillo, el SNTE y Darío Carmona.
Y con la violencia desatada este miércoles no se da una solución de fondos a esa inconformidad.
Al contrario, se reaviva.