Otra forma de viajes de placer tiene que ver con el afán de conocer otros lugares por razones que no son precisamente las que dicta la frivolidad ni las de las compras compulsivas. Podemos tener el legítimo propósito de tirarnos panza arriba en una playa sin hacer ningún otro tipo de actividad, solamente el deleite de abandonarnos a la relajación, a la güeva plena.
Pero cuando nos entra el gusanito de conocer algún sitio –lo cual en un viaje turístico siempre será una noción solamente– en su misma planeación se inicia el disfrute del recorrido que haremos. Principiaremos por determinar la geografía del lugar, sus relaciones con el resto de la región, así como del país y los atractivos naturales y culturales que ofrece. Para esto no hay que acudir a voluminosos tratados de historia, geografía y sociología, basta con que consultemos lo básico en una enciclopedia o en el gran repertorio universal de la internet.
Con el objetivo definido y reforzado éste por la fascinación que entraña la información previa, busquemos con toda anticipación los medios para alcanzarlo considerando: la temporada, el tiempo necesario de estancia, el traslado, el alojamiento, los boletos de entrada a museos, monumentos o espectáculos, los alimentos, horarios y el cálculo de los costos y condiciones de todo esto.
La temporada es importante, porque muchos precios se encuentran en función de la demanda que existe y, además, condicionada por las condiciones climáticas o sociales del lugar que se visita. Por ejemplo si usted quiere visitar un país musulmán (dejando los conflictos aparte) no vaya en el mes de Ramadán, porque seguramente muchos sitios estarán cerrados. El invierno o el verano pueden ser extremos en algunos lugares, lo que convierte el viaje en un tormento.
El tiempo de estancia lo define usted de acuerdo con sus intereses. El traslado es un asunto importante, porque depende éste tanto en su costo como en su comodidad del tipo de viaje que usted realice. Por ejemplo, el uso del tren en un país desarrollado conviene cuando cubre uno trayectos entre dos puntos en los cuales permaneceremos un tiempo razonable, porque si no se transforma nuestro periplo en un ejercicio fastidioso de subir y bajar maletas. Ni que decir del servicio de trenes en los países subdesarrollados.
El alojamiento no es tan difícil si se busca con propósitos prácticos; limpieza, precio y ubicación serían las consideraciones básicas para encontrar un hotel apropiado.
La comida constituye una de las formas de aproximarnos a la cultura de un lugar y casi siempre existen comederos que ofrecen platos locales o regionales de buen precio; un buen consejo es que busque usted los sitios a donde acuden los nativos para regodearse con la comida tradicional, no vaya usted a confundirlos con aquellos lugares de comida convencional barata.
En los boletos de entrada a museos, monumentos y espectáculos a menudo se consideran excepciones y descuentos en los precios que conviene que usted conozca y se prepare para ahorrase algún dinero. Ser escolar, estudiante, profesor o ruco puede proporcionarnos algunas ventajas.
Hay que poner atención a los horarios, porque tanto en la venta de alimentos como el acceso a los lugares de visita pueden disponer de horarios estrictos, de acuerdo a las costumbres y en relación a la demanda combinada con necesidades de conservación o de aforo.
Por último prepare su maleta con lo más apropiado para el tiempo de viaje, el clima y los lugares que visitará. Viaje cómodo y sin preocupaciones de más, despójese del provincianismo tercer mundista y no lleve a pasear el smoking o el vestido de noche si no va a usarlos, tampoco sus aderezos de diamantes ni de esmeraldas, porque lo más probable es que ni lo pelen a usted, ni se encuentre a los Corcuera y Escandón. El viaje de los clasemedieros es el viaje del “medio pelo”, anónimo por definición.
Pero lo más importante para realizar un viaje es la actitud, la disposición para conocer, para disfrutarlo y para considerar la posibilidad de comprendernos un poco más, reflejándonos en nuestros iguales de cualquier parte de nuestro país o del extranjero.
¿Verdad que hay otras formas de viajar que como una vil maleta?