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Lunes, 1 de junio de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Atlixco
 
 

Piden sectores alcanzar una mejor visión con respecto al desarrollo futuro de Atlixco

 

 
MIGUEL ÁNGEL DOMÍNGUEZ RÍOS

Atlixco. Durante la semana pasada, tres actos ocurridos de forma coincidente en el municipio y en la región desataron aquí una vez más el debate en torno a los siguientes pasos –de cara al futuro a corto, mediano y largo plazo– en el tema del desarrollo en el ámbito económico, social, urbano y de medio ambiente de Atlixco.

Primero, la reunión del domingo 24 de mayo de organizaciones no gubernamentales y de ejidatarios de este valle, en una comunidad cercana a las faldas del Popocatépetl, quienes exigieron el derecho a ser respetados, involucrados y tomados en cuenta dentro de los planes oficiales destinados a fomentar el progreso. Un día después, el cabildo en pleno supo de la existencia del llamado Plan Municipal de Desarrollo Turístico (PMDT), el cual está proyectado para un lapso de 10 y 20 años y requiere más de 8 mil millones de pesos para, según dijeron los tutores de ese documento, poner a este sitio en los lugares de privilegio de ese sector en el país.

Y finalmente el martes 26 de mayo casi todo el gabinete en pleno del gobierno del estado, encabezado por el propio Mario Marín, acudió al sur de Atlixco para ser testigos, junto con amplios sectores empresariales internacionales, nacionales y locales, de la colocación de la primera piedra del Parque Natural de la Cultura Agropecuaria (Panaca), un desarrollo inmobiliario de aproximadamente 30 millones de dólares de inversión.

A raíz del anterior panorama, surgió entre los interesados y los especialistas en ecología y urbanismo de Atlixco una pregunta: ¿cómo acoplar todos y cada uno de estos esfuerzos, necesidades, urgencias y solicitudes para hacer realidad la vocación y el buen rumbo del municipio de forma ordenada y sustentable? Para empezar, esa misma pregunta quedó respondida por el dueño de la empresa privada responsable de elaborar el PMDT, Ramiro Dávila Cabello:

“Este programa retomó y respeta el vigente Plan Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU). De ahí la recomendación de no acabar con las zonas agrícolas, y por el contrario, es indispensable reforzarlas. Para eso es fundamental actualizar ese esquema de planeación y darle cabida a las políticas y los lineamientos sugeridos. Ese planteamiento es un reto”, apuntó durante una entrevista con este diario. 

 

La última realidad

 

Antes de la convergencia de estos tres sucesos mencionados, dos ideas reinaban –y hasta en ciertos momentos fueron censuradas para evitar críticas en el ejercicio de gobierno local en turno– en el mundo del desarrollo y la configuración inmobiliaria, urbana y del medio ambiente en este municipio: el desorden y la emergencia para elaborar nuevas reglas de crecimiento de la ciudad.

Hace un par de meses, por ejemplo, el regidor de Medio Ambiente y Desarrollo Urbano en el ayuntamiento, Félix Ayala Carreón, manifestó: “no existe ordenamiento ecológico, por el contrario, permanece una programación urbana que deja indefinidos los usos del suelo de manera general. Este panorama permite un crecimiento anárquico”.

Sigue: “la falta de infraestructura, comunicaciones y servicios en la urbe y en las comunidades no es una ausencia u omisión casual. Es muy claro que al cumplir una función importante, el cambio del uso del suelo permitió manejos irregulares del territorio; de esta manera, los fraccionamientos y las inmobiliarias son quienes definen el desarrollo urbano de Atlixco”.

De ahí la “importancia de un estudio capas de definir las áreas que deben quedar como zonas dependientes o de conservación ecológica. Éstas deben precisarse con la participación de los pueblos y las comunidades”.

A pesar de ser vigente, el documento del PMDU, elaborado en el trienio del ex alcalde Felipe Velásquez Gutiérrez, está completamente rebasado, coinciden las autoridades y expertos en la materia. Sin embargo, aun expone una serie de aspectos a tomar en cuenta para la proyección de Atlixco:

“De cara a los próximos 10 años, el desarrollo urbano local está condicionando por distintos factores naturales y de uso del suelo como los siguientes: riesgo volcánico, cañadas, corrientes y cuerpos de agua, topografía (Cerro San Miguel), vistas y recursos escénicos (sic), zonas agrícolas de alta productividad y creciente presión sobre los recursos hidráulicos”.

 

Las razones

 

El adelanto industrial que caracterizó el auge de Atlixco a finales del siglo XIX, sostiene el texto, eclipsó las potencialidades del territorio como las riquezas naturales y el excelente clima para las actividades agropecuarias, urbanas y turísticas. “La manufactura textil muy demandante de agua generó además una limitante para el uso de la misma con fines agropecuarios, y con ello terminó por decidir la vocación de la comunidad para dedicarse en su mayor parte a las fábricas y en menor proporción a las tierras de cultivo”.

Con la decadencia de ese emporio, “la población no se quedó en el sitio y migró en busca de la misma fuente de empleo a otras partes del  estado o del país. Esa situación generó nula actividad e interés en el trabajo rural del campo. De hecho, ese espacio fue relativamente poco utilizado como bien de producción y sólo persiste en su función de proveedor de energéticos como leña, carbón, agua para la generación hidroeléctrica y el proceso de lavado industrial, madera, arena, grava y piedra para levantar el área empresarial”.

Todo esto provocó “mecanismos de deterioro de los recursos forestales, principalmente bosques, alteración y erosión de los suelos, abatimiento de los recursos hídricos (esto último acentuado por el calentamiento y desaparición de los glaciares y campos de nieve de la cima del volcán Popocatépetl y la disminución de las lluvias por efecto del cambio climático global), degradación por contaminantes de residuos sólidos y líquidos en el agua y el suelo de las barrancas”.

Un tema fundamental “es el concerniente a la deforestación generada por el cambio de uso del suelo de boscoso a agrícola y de rural a urbano. La fuerte contaminación de las aguas del río Nexapa es un foco latente de contagio hacia el resto de Atlixco y otros municipios colindantes”.

Continúa el diagnóstico vigente: “la mayor parte de la población se concentra en asentamientos de más de 5 mil habitantes. Destacan la mancha urbana de Atlixco, Metepec, La Trinidad Tepango, San Pedro Benito Juárez, San Jerónimo Coyula y San Miguel Ayala; el resto de asentamientos es menor, pero ubicados muy cerca el uno del otro, por lo que se puede hablar de un municipio conurbado”.

Las comunidades “con un grado mayor de marginación, por carecer de servicios básicos, muestran una mayor tendencia a la falta de manejo en la disposición de desechos sólidos, y eso crea un choque ambiental no severo, pero sí digno de ser tomado en cuenta ya que generalmente eso termina en los arroyos y ríos, en aguas utilizadas para riego”.

De no prestar cuidado a la distribución equitativa de servicios, infraestructura y a la concentración de la actividad económica en la cabecera municipal, “surgirá un importante desequilibrio ecológico en la zona. Existen además, inconvenientes socioeconómicos que limitan fuertemente las actividades agropecuarias, tales como falta de mano de obra, de transporte, de organización de productores, de asistencia técnica y deficiencias en la comercialización”.

En medio de este debate, el área dedicada a la ecología y el crecimiento de la ciudad en la Comuna, dirigida por Jesús Aroche Ramos, adelantó a finales de 2008: “tendremos como prioridad revisar amplia y profundamente el modelo de evolución de la mancha urbana debido a que el actual esquema ya fue rebasado”.

En charla con La Jornada de Oriente, el funcionario detalló: “el Plan Municipal de Desarrollo Urbano, elaborado por el Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras), aunque tiene una vigencia para 2025, con toda honestidad y preocupación está lejos de la realidad. La única manera de salvaguardar nuestra convivencia es bajo ese camino, el de las instituciones, que no pueden ser tampoco rebasadas por el comportamiento de los habitantes”.

 

Las condiciones

 

“Mantener el progreso o un perfil bajo en el municipio está condicionado por factores externos, como el contenido y estancamiento de la economía internacional y del país y, eventualmente, a factores internos relacionados con no adoptar políticas de ordenamiento del avance de la ciudad, de poco estímulo a la industria y agroindustria y de falta de impulso al campo”, reveló un ex integrante del Consejo Municipal de Desarrollo Urbano y Ecología, quien pidió el anonimato.

Durante una entrevista con este reportero, apuntó: “las actuales y futuras autoridades de Atlixco deben inclinarse por una evolución destinada a reactivar la economía. Eso supone impulsar a nivel regional la actividad agropecuaria, industrial, agroindustrial, comercial y turística. Es decir, todas apoyadas en un mismo plano, y no nada más ayudar a una para jalar a las otras”.

Para el lapso 2001–2025, “fecha última marcada para el presunto fin de los planes del nuevo proyecto turístico en Atlixco, habrá un ascenso del 61 por ciento de habitantes a una tasa de crecimiento medio anual del 2.5 por ciento. Atlixco pedirá 7 millones 250 mil metros cuadrados con fines inmobiliarios y de equipamiento. Esto por una razón: 16 mil 753 hogares más apenas serán suficientes. En cuanto a los suelos urbanos, 900 hectáreas nuevas requerirán en el municipio. ¿Quién sabe si ya tomaron en cuenta estos antecedentes?”

 
 
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