Seguramente todos, por lo
menos un par de veces, hemos
escuchado que la información
es poder. Esta idea,
como muchas otras, en el camino
se torció y encontró en muchos
la oportunidad para manipular voluntades,
ocultar realidades y evitar
la reflexión y la crítica.
Sin duda alguna, esta oportunidad
fue propiciada y alentada
por el paulatino alejamiento social
de los asuntos públicos, el
adormecimiento de nuestra conciencia
ciudadana y la escasa o
nula existencia de espacios y mecanismos
para que la sociedad
intervenga realmente en la toma
de decisiones estatales
Y es cierto, la información es
poder, pero no ese poder falto deética, sino aquel que incluye desde
la diferencia, el que estimula
actividades y capacidades, el poder
de generar liderazgos para
obtener resultados, el poder que
permite construir consensos y mejores
oportunidades para todos,
especialmente para las mujeres
Si los que asumen el poder
político...
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