El panorama se ve negro. Uno enciende la televisión y un aire funesto se respira en todos y cada uno de los insulsos programas que ofrece el tubo. Hay muertes por doquier, reos fugados, asesinatos a mansalva, denuncias de masacres, de asesinatos de Estado, desapariciones de activistas sociales, deslices de jefes de Estado, el sabido teje y maneje entre las clases altas, el maltrecho futbol nacional, las descalificaciones de los políticos prestos a
chingarse las curules en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.
Las imágenes de revueltas en otros países, la guerrilla vencida en alguna nación oriental y los pésimos programas de concursos que hacen de lo insulso, de lo vano su
quit. Las noticias se han vuelto un rosario de disparos, persecuciones, de denuncias y de ...
(+)