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Miércoles, 27 de mayo de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

Sólo la Coca–Cola se vende en los penales de Puebla

 
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

Las autoridades de Puebla deberían verse reflejadas en lo que pasó en el penal de Cieneguillas, Zacatecas. Por esa razón es pertinente que se investigue a fondo el desempeño de Aldo Enrique Cruz Pérez, el director general de la Centros de Readaptación Social de Puebla (Cereso), ya que las denuncias por actos de corrupción, abusos y anomalías en el funcionamiento de las prisiones del estado ha sido una constante.

Sobre todo se dice que los llamados “diezmos” están a la orden del día. Es decir, los cobros por permitir la venta de mercancías y servicios dentro de los penales. Uno de ellos tiene que ver con una empresa refresquera.

Resulta que las prácticas monopólicas de la trasnacional Coca–Cola están presentes hasta en los penales de Puebla, ya que es la única empresa que vende bebidas gaseosas en los 22 Cereso del estado. Pero vale la pena preguntarse: ¿Esa situación simplemente obedece a las estrategias comerciales de dicha compañía?

Dicen las malas lenguas que los productos de dicha refresquera son introducidos sin problemas a las prisiones luego del pago de un “diezmo” de 200 mil pesos mensuales. Y ese dinero ingresa “libre de polvo y paja”, sin pasar por un registro oficial, dice una fuente bien informada.

Algo que se comenta entre el personal que labora en el área de los penales de Puebla es una prueba de los “apoyos económicos” que se permiten en las cárceles de la entidad –incluido el de los refrescos–, lo que ha permitido que un alto funcionario del sistema penitenciario, con su modesto salario, haya podido mandar a construir un ostentoso salón de fiestas ubicado en el Camino Real a Cholula y que lleva la palabra “Real” en su razón social.

A los pagos que se hacen discrecionalmente por la venta de mercancías en los penales se debe incluir el cobro que se realizan por los servicios en las prisiones, los cuales cada vez son más altos. Suben de precio de manera más acelerada que la carestía, lo que ha generado un clima creciente de malestar entre familiares de los internos, pues son quienes deben sufragar los gastos para que sus presos puedan sobrevivir.

Dichos problemas de corrupción no se pueden considerar prácticas aisladas o que no deben ser investigados por ser delincuentes los afectados. Se tiene que indagar quiénes son los responsables y se debe hacer un esfuerzo por combatir esas anomalías por tratarse de actos ilegales y que ponen en riesgo la estabilidad de las prisiones.

En Cieneguillas, Zacatecas, en donde recientemente un grupo de 57 Zetas se escapó por la puerta principal, sin hechos de violencia, sin resistencia, con el apoyo de 80 sicarios disfrazados de agentes de Seguridad Pública, fue posible por la corrupción que imperaba en esa cárcel, y pese a que se denunció con anticipación los sobornos que se daban a custodios y directivos, no se hizo nada.

Eso posibilitó que en esa cárcel zacatecana los presos fueran creciendo en poder, en la medida en que podían corromper dentro del penal. Eso mismo puede pasar en Puebla. Tal vez no haya Zetas como en Cieneguillas, pero sí otros presos con alto poder económico y poder corruptor.

A Aldo Enrique Cruz Pérez, el responsable de los 22 penales que existen en la entidad, lo apodan “monseñor” por ser un personaje que se distingue por su fanatismo religioso.

No hace mucho se destacó porque en su calidad de presidente de la Conferencia Nacional de Directores de Ceresos, Cruz Pérez poco aportó el mejoramiento del sistema penitenciario nacional, el cual cada vez es más controlado por las mafias del narcotráfico. Sin embargo, empujó el proyecto de garantizar que en cada prisión exista una capilla cristiana para que los internos puedan rezar y asistir a cultos religiosos.

Es decir, para este funcionario es más importante que los internos expíen sus delitos por medio de rezos en lugar de que entren a un proceso de readaptación social y entiendan lo que es el respeto por la legalidad. Le interesa más la mochería que combatir la corrupción.

Si a “monseñor” le interesa más garantizar los rezos en el penal de Puebla que combatir la corrupción, entonces se puede entender por qué se dan situaciones extremas como las siguientes:

Se sabe que hay un interno que primero vendía artículos de ferretería dentro de la prisión –sin que yo entienda para qué los presos necesiten productos de esa naturaleza– y ahora las mercancías son de otro tipo, incluye relojes Rolex originales.

Y aunque parezca increíble, así como hay presos que no tienen acceso a productos de limpieza y alimentos de mediana calidad, hay internos a los que sí les alcanza para comprarse un Rolex.

Que no salgan después las autoridades con que no sabían del poder corruptor que tienen algunos presos, que sí pueden comprar un artefacto de lujo, también pueden conseguir su libertad con la complicidad del personal de la prisión.

Hace unos días, el periodista Alfonso Ponce de León –quien es el mejor en el tema policiaco– reprodujo una carta, que no tiene desperdicio, de alguien que conoce la situación del penal de San Miguel. Este es un fragmento de ese texto:

“Es tema de moda y que incomoda a ‘monseñor’, el hecho innegable de la mala seguridad que existe en todos los Ceresos (sic) de la República y en especial en Puebla, en el Cereso de San Miguel, ya que su ‘flamante’jefe de Seguridad y custodia, el famoso co-mandante Moisés Cruz Jiménez, alias ‘El Bravo”, sólo ha llevado a cabo medidas patito para reforzar la seguridad del Cereso”.

“Déjeme decirle que si se va a dar una vuelta por el ‘reforzado’ Cereso se encontrará con una gran malla ciclónica que cubre sólo una parte de la fachada frontal de dicho inmueble y que más que para disuadir a posibles maleantes, lo que hace es crear molestia entre los que comúnmente frecuentan la institución pues ahora hay que dar una vuelta muy grande para llegar al mismo punto”.

“Además implementó una nueva torre de vigilancia y al pie de ésta una especie de aduana de vehículos que, créalo o no, tiene un sistema de acceso ‘digital’de primer mundo, que consta de un pedazo de cuerda que un custodio manipula y sube y baja para poder dar o negar acceso a los vehículos”.

“Asimismo es de notarse que ‘El Bravo’ o ‘La Sombra’, como es conocido, tiene dotes de arquitecto pues en la acera de enfrente mandó a poner un bonito y ya descuidado montículo de pasto con la leyenda ‘Centro de Readaptación de Puebla’, hecho con unas piedritas de río que en un principio resaltaban entre el pasto pero hasta hoy con estas crecientes lluvias, ya han sido cubiertas y sólo se ven una cuantas y desordenadas piedras”.

“Creo que es necesario que las altas autoridades del estado y no me refiero a ‘monseñor’, sino al mismo señor gobernador, tomen cartas en se asunto tan delicado y no deje que se derroche el presupuesto en medidas de seguridad que dan risa; tal vez sea tiempo de remover completo el cuerpo de seguridad y custodia del Cereso, empezando por Moisés Cruz, a manera de purgar la gran red de corrupción que todos sabemos que existe”.

 
 
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